en Manchester  
Londres, 30 de septiembre de 1853  

I 30 Sept. 1853.  
28, Deanstreet. Soho.  

Querido Frederic.  

La historia de la guerra, magnífica. Yo mismo tenía considerables recelos acerca del avance hacia el oeste de las fuerzas rusas, pero naturalmente no me atrevía a confiar en mi propio juicio en tales asuntos.  

Ya he sacado una gran serie de artículos sobre huelgas, a intervalos, durante los 6 meses que dura el asunto. Ahora, ciertamente, se ha producido un nuevo giro. En el artículo en que utilicé tus generalidades sobre la huelga, he mencionado un montón de nombres de localidades de huelga; también la historia de Preston y Wigan. Sobre Manchester no pude conseguir detalles. He presentado la maniobra de Preston (muy brevemente, notabene) 1) como intento de los fabricantes de encubrir su retirada de la sobreproducción mediante los obreros, a los que obligan, con sus exigencias, a cerrar las fábricas; 2) como intento de matar de hambre a los operarios para someterlos.  

Ya ves que con mi historia de las huelgas solo llego hasta el martes pasado, sin tocar Manchester.  

Las notas sobre los hilados y los precios del algodón, a ser posible también sobre los precios de las mercancías, quizá podrías extenderlas un poco más, de modo que al menos dé para un párrafo en una carta.  

Naturalmente, en cada carta, además del tema propiamente dicho, tengo que seguir paso a paso las notas rusas y la política exterior inglesa (¡y bravo que lo está!), ya que los burros de Nueva York consideran que eso es lo principal y, after all, nada más fácil de tratar que esta alta política.  

Para el martes de la semana siguiente tendré listo un artículo sobre la «Iglesia Oriental» y para el viernes de la semana siguiente el primero de 3 artículos sobre Dinamarca, donde las diversas asambleas de los estamentos volverán a comparecer en escena el próximo mes.  

Si ocurre algún movimiento militar, confío en recibir inmediatas instrucciones del ministerio de la guerra de Manchester, y lo mismo en lo relativo a algodón e hilados, sobre los cuales los informes en los periódicos de aquí son lamentables.  

Sobre todo quiero escribir hasta matar a esos tipos, ya que el momento es favorable, y si al mismo tiempo recibo suministro tuyo, podré distribuir los temas a lo largo de períodos más largos. A ello se añade que, sin mi secretario, me siento algo inseguro con el inglés.  

Ningún saludo a Lupus.  

Tuyo  
K. M.