en Londres  
Manchester, 24 de agosto de 1853  

I Querido Marx  

Mañana, si es de algún modo posible, te envío dinero. Tu carta llegó el sábado demasiado tarde para poder hacer aún algo; esta semana he tenido todo tipo de historias; mañana irá mejor, creo, y el viejo contable está advertido.  

El Pequeño estuvo aquí el sábado. Que había chismorreado me quedó claro desde el momento en que escribió a Borchardt. Le había enviado a éste la carta sumamente bochornosa de Lupus, en la que éste se dirige directa y muy seriamente a la «Mano caritativa» de los judíos de Bradford. Era una carta para quemarla de inmediato, y Borch. envió al punto, con la mayor generosidad, una libra de limosna para L., por lo demás en forma muy decorosa, cosa que podía permitirse muy bien, ya que esto le liberaba de todas sus obligaciones. Debo confesar que esta carta de Lupus me ha afectado muy desagradablemente; pero aún más desagradable ha sido la falta de tacto del Pequeño al ponerla en las manos de B. Por lo demás, le lavé la cabeza como es debido por ello.  

En fin, ya está hecho. Haz que Lupus, cuando vaya a Liverpool, venga directamente aquí, a ser posible un viernes; organizaré entonces una cita con el Pequeño. Si L., como se proponía Dronke, va primero a Bradford, el cancan no hará sino desarrollarse aún más.  

Que Jacobi quiere irse a América ya lo sabes. El tipo es, con todo, demasiado blando, y hasta en los filisteos causa la impresión de un hombre desvalido. No creo que consiga nunca clientela, por mucho que suspire por ella. Y uno no puede menos que reírse siempre al pensar que el tipo sigue siendo un virgen.  

Tuyo  
F. E.  
Miércoles, 24 de agosto de 53.