DE ENGELS A MARX Manchester, 6 de junio de 1853.

[ ... ] La ausencia de propiedad de la tierra es ciertamente la clave para la comprensión de todo el Oriente. Ahí reside su historia política y religiosa. ¿Pero por qué los orientales no llegan a la propiedad territorial, ni siquiera en su forma feudal? Creo que se debe principalmente al clima, junto con la naturaleza del suelo, especialmente con las grandes extensiones del desierto que se extiende desde el Sahara y cruza Arabia, Persia, India y Tartaria, llegando hasta la más elevada meseta asiática. El riego artificial es aquí la condición primera de la agricultura, y esto es cosa de las comunas, de las provincias o del gobierno central. Y un gobierno oriental nunca tuvo más de tres departamentos: finanzas (pillaje interno), guerra (pillaje interno y en el exterior) y obras públicas (cuidado de la reproducción). El gobierno británico en la India ha administrado los puntos primero y segundo con un espíritu más bien estrecho, olvidando por entero el tercer punto, de modo que la agricultura india está siendo arruinada. La libre competencia se desacredita ahí por completo. Esta fertilización artificial de la tierra, que cesó· inmediatamente cuando cayó en decadencia el sistema de riego, explica el hecho, por otra parte curioso, de que grandes extensiones, otrora brillantemente cultivadas, sean ahora desoladas y desnudas (Palmira, Petra, las ruinas del Yemen, distritos de Egipto, Persia e lndostán); explica el hecho de que una sola guerra devastadora pudiera despoblar durante siglos a un país, despojándolo de toda su civilización [ . . . ] Se publicó por primera vez en la edición de Der Briefwechsel zwischen Fr. Engels und K. Marx, 1844 bis 1883, Bd. 1, Stuttgart, 1913. Se publica de acuerdo con el texto de C. Marx, y F. Engels, Correspondencia, ed. cit., pp. 52-53.