en Manchester 
Londres, 26 de abril de 1853 

26 de abril de 1853. 

¡Dear Frederic!

Me temo que el viaje proyectado se quede en nada. Bamberger no puede descontarme la letra de cambio, y Friedländer, que había prometido a medias, definitivamente no quiere. Por eso he escrito a Strohn, aunque lo considero una mera formalidad que cumplo pour acquit de conscience y por dar gusto a mi mujer, sin creer en ningún resultado.

Con ocasión de una correspondencia en la que comunico a la “Tribune” la estancia aquí de Mazzini —desmentida ahora otra vez por sus amigos, aunque yo pienso que por orden suya— (la misma correspondencia contiene el primer artículo sobre Turquía), el periódico publica un pequeño leader sobre el feliz deslizamiento de M. y comenta al respecto:
“In this connection we may properly pay a tribute to the remarkable ability of the correspondent by whom this interesting piece of intelligence is furnished, Mr Marx has very decided opinions of his own, with some of which we are far from agreeing, but those who do not read his letters neglect one of the most instructive sources of information on the great questions of current European politics.”

Ya ves que estoy aquí clavado. Además, he recibido una carta muy interesante de Cluß con 2 números de las Confesiones de Hirsch (aún no concluidas). No envío aún esa historia, pues quizá alguna casualidad me permita venir yo mismo y traer las cosas. Si vengo, en cualquier caso recibirás aviso previo. ¿Cuándo se presenta tu viejo, con quien no quiero carambolear?

Si Dana me indicase aquí una casa —ya se lo he pedido tres veces—, por lo menos habría superado lo más gordo.

Ad vocem Hirsch: al principio era yo de tu misma opinión, pero la cosa se presenta de otro modo. Stieber y Goldheim están positivamente aquí para “mediar” con Berlín en la conspiración de la pólvora de Kossuth. El mismo tipo que me escribió el anónimo papelucho escribió el mismo día, literalmente, lo siguiente a Schärttner y Göhringer:

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Marx a Engels — 26 de abril de 1853

“Londres, 21/4/53.
Aviso.
Llegado aquí desde hace poco: el consejero de policía Stieber y el judío Goldheim, teniente de policía, ambos de Berlín. (A la vuelta)

I
Señas personales
de Stieber del judío Goldheim
Estatura mediana (ca. 5 pies) ca. 6 pies
Cabello: negro corto negro corto
Bigote: ídem ídem ídem ídem
Color de cara: amarillenta y ajada amarillenta, cara abotagada
Lleva pantalones oscuros, ceñidos, una Lleva pantalones negros, una
levita azul, un sombrero de paño levita amarillo blanquecino, sombrero
que se puede plegar y gafas. negro.

NB. Ambos salen juntos regularmente y van acompañados por Hirsch, dependiente de comercio de Hamburgo, Haering, oficial de correos, del lugar natal de Willich. Hoy Stieber y Goldheim tuvieron una conferencia con Banya. S o G acuden regularmente todos los días entre las 11 y las 3 a la legación prusiana.”

Creo que el autor es Henry de l’Aspée, amigo y paisano de O. Diez, el mismo policía ofendido que, como recordarás, debía hacer con nosotros más revelaciones cuando tú llegaste aquí. Ya ves cómo “Hirsch” va abriendo camino. Nada podía llegarle más inoportuno al asunto Willich-Kinkel.

Farewell
D
KM

En cuanto a la libra, daré a cada uno 10 chelines, pues Pieper, que yo sepa, tiene perspectivas de recibir su dinero ahora sin proceso. El pobre diablo está condenadamente sifilítico y, además, en malas circumstances y demasiado atolondrado para contenerse.

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