en Londres  
Manchester, 10 de abril de 1853  

Querido Marx  

Adjunto te devuelvo la carta de Cluß. El asunto probablemente tendrá que quedar en suspenso hasta que tengamos a la vista todo el documento de Hirsch, junto con su primera declaración retenida por Weyd[emeyer] (¿sabes algo más concreto acerca de ella?). El asunto con Bangya no es agradable; sin embargo, a fin de cuentas, es mejor liquidarlo ahora que más tarde. Como me escribes, ahora tienes ya todas las pruebas contra Bangya en la mano; también está Zerffija para atestiguar el asunto con Greiff. Ahora que sabemos lo que se avecina, tenemos tiempo para preparar adecuadamente nuestra respuesta. Yo buscaré las cartas de B. y del falso Collmann. Por mí, el folleto puede imprimirse en América.  

En la declaración de Hirsch hay muchas cosas completamente ciertas, por ejemplo, lo de la carta tuya desde Manchester. Pero, desde luego, él miente y calla lo que le conviene. Así, se olvida de contar que, al parecer no sin intención, viajó tras de ti a Manchester y un domingo se nos cruzó en Bury New Road con otro vagabundo y al pasar gritó en voz muy alta: «¡Buenos días, Marx!». Recuerdas que nos preguntamos quién habría sido; *ce fut notre cher Hirsch*. Lo mismo ocurre con el asunto de la carta de la señora Daniels y el registro domiciliario.  

Es cómico cuántos espías cooperianos aparecen ahora. Chenu, Cherval, Hirsch. Es bueno que Hirsch atestigüe que B. nunca pudo informar nada sobre ti, salvo chismes privados.  

Habría que investigar a las personas mencionadas. Lanskoronski es evidentemente el mismo que denunciaste como «Graf L.» en el artículo sobre Kossuth-Bonaparte, como agente ruso. En cuanto a Bangya, estamos completamente cubiertos por Kossuth y Szemere, y ya que tenía en su poder manuscritos de Szemere, ¿por qué no también de nosotros? Es muy bueno que siempre hayamos conservado todo lo que logramos pillar.  

A propósito. Dronke se quejó hace poco terriblemente de que no pudiera obtener de mí la circular de Reichen[bach] en el acto.  

Engels a Marx, 10 de abril de 1853  

Y ahora la encuentro en el paquete de periódicos americanos impresa al menos diez veces. ¿No podía ese holgazán buscarla él mismo?  

Volviendo a lo nuestro. No creo que por ahora, es decir, hasta que hayamos examinado completamente los documentos, pueda hacerse nada público; solo pasos preparatorios, entre otras cosas, indagar de dónde procede el documento y dónde se encuentra ahora Hirsch, a qué se dedica; en caso necesario, un careo con el tipo para sacarle a presión otra declaración por escrito. También voy a investigar inmediatamente lo del robo en el asunto Fleury; por desgracia, mi informante, que le conoce personalmente, está enfermo. Procúrame enseguida la filiación que te he pedido, etc.  

Los periódicos americanos que me enviaste los he hojeado hoy en su mayor parte. Algunas cosas son muy divertidas, pero, en montón, es un trabajo agotador que le deja a uno muy atontado. Muy bonitas son, en cambio, las cartas de Cluß. Según veo, las revelaciones ya aparecen en la Neue England Zeitung; es realmente malo que Weydemeyer no las haya metido en la Criminalzeitung. Ahora tendrá que recuperar al menos el contenido principal; dale, por favor, en el próximo vapor, un gran aviso al respecto, con la puerta del granero, de lo contrario acabará por no acordarse en absoluto.  

El montón de «Demócratas» (de Nueva York) en el que Weydemeyer coloca sus artículos, aún no lo he leído; lo reservo para esta noche.  

Dicho entre nosotros, para mí ya es casi seguro que el señor Bangya ha revelado la dirección de Kothess. Menos mal que nadie lo sabe.  

Si el asunto con Hirsch y Bangya se complica, al final tendremos un nuevo trabajo cuando vengas. ¿Qué tal va tu viaje? Espero verte aquí a más tardar en mayo.  

Habrás recibido mi carta del viernes con 3 libras. Muchos saludos a tu mujer.  

Tuyo  
F. E.  
Domingo 10 de abril.