en Manchester 
Londres, 22/23 de marzo de 1853 

Querido Engels: 

Tu artículo sobre Turquía, espléndido. Enviado. 

No sé si has leído las siguientes noticias en uno de los últimos «Economists» sobre el «value of Turkey»: 

"While our commerce with Austria and Russia is either stationary or on 
the decline, with Turkey it is rapidly increasing. We are not able to state 
what proportion of our exports may find their way to Austria thorough Germany, but we believe it is only small. Our direct trade with Austria is absolutely insignificant. Our exports of British produce to her Adriatic ports 
(the only ones she has) were not given separately from those to the rest of 
Italy till 1846, when they reached 721981 l. In 1850 they had fallen to 
607 755 l. and in 1851 had risen to 812 942 l. Our exports to Russia were on 
the average of 1840 and 1841: 1 605 000 l., in 1846 and 1847, 1 785 000 l., 
and in 1850 and 1851, 1 372 000. Our exports to the Turkish dominions, 
including Egypt, Syria, Palestine, Moldavia and Wallachia, have progressed as follows: 

£. £. 
1840. . . . 1 440 592 | 1846. . . . 2 707 571 
1841. . . . 1 885 840 | 1847. . . . 3 530 589 
1842. . . . 2 068 842 | 1848. . . . 3 626 241 
1843. . . . 2 548 321 | 1849. . . . 3 569 023 
1844. . . . 3 271 333 | 1850. . . . 3 762 480 
1845. . . . 3 134 759 | 1851. . . . 3 548 595 

Our exports are therefore threefold those to Russia and nearly double 
those to Russia and Austria together." 

Hasta aquí el Economist. 

En el propio ministerio inglés debe de haber gran alboroto a propósito de la «cuestión turca», pues el periódico de Palmerston, la «Morning Post», sopla directamente por el agujero opuesto que el «Times». 

D’Israeli ha sido felizmente despojado de su leadership del «great conservative party», y sir John Pakington, hombre por lo demás lúgubre, ha ocupado su lugar. Es la primera vez desde 1828 que el partido tory tiene un «Leader» tan limitado como el grueso de sus filas. 

Has visto que en la última votación sobre el proyecto de ley de las Clergy Reserves, en la que el digno Russell, de las 3 cláusulas que él mismo había propuesto, planteó personalmente the omission of the 3rd clause, el ministerio se alzó con la victoria únicamente gracias a los votos de la minoría conservadora. Un mal signo, éste. 

Mazzini está aquí desde hace unos días, pero por el momento aún de incógnito. 

Que «good Aberdeen» está muy inclinado a ponerles trabas a los refugiados, puedes deducirlo de que la semana pasada la policía inglesa levantó una especie de estadística de refugiados. 2-3 detectives, in plain clothes, se fueron de Square en Square y de calle en calle tomando notas en papel, en la mayoría de los casos a los vecinos o a los taberneros de cerveza cercanos. Pero excepcionalmente —por ejemplo, en la casa de Pulszky, ese pícaro que ahora está en América— irrumpieron, con el pretexto de que se había cometido un robo, etc., en los domicilios mismos de los refugiados y registraron sus papeles. 

El honorable Barthélémy se ha librado con 2 meses de prisión. A Ledru Rollin, ese tipo insolente le mandó decir que le pegaría un tiro como a un perro. Ledru le respondió que nunca se batiría con semejante persona. B., por su parte, replicó que si quería llevar a alguien al terreno del tiro, ya sabía cómo: bofetadas en público, escupir en la cara y cosas por el estilo eran medios probados. A lo que Ledru le hizo saber que, en tal caso, B. haría conocimiento con su bastón y con el magistrado inglés. Este B. quiere convertirse absolutamente en el Rinaldo Rinaldini de la emigración. También es una ambición. 

Padre Willich ha desembarcado en Nueva York. El amigo Weitling le organizó un banquete, de 300 personas, en el que Willich apareció con una gran banda roja y pronunció un largo discurso, cuyo contenido era que el pan vale más que la libertad, y recibió de manos de Weitling una espada. Luego intervino Weitling y demostró que Jesucristo fue el primer comunista y que su sucesor no es otro que el conocido Wilhelm Weitling. 

He recibido una carta de Schabelitz, que adjunto. De ella se desprende: 1) que si bien no ha traicionado políticamente, ha procedido de manera infinitamente alocada; 2) que por lo menos en el plano comercial me ha querido engañar y aún quiere hacerlo. Originaria y contractualmente solo debía tirar 2000 ejemplares. De su carta se deduce que ha tirado más. ¿Cuántos? todavía no lo dice. Al mismo tiempo, el Dr. Feddersen ha contestado a Dronke, que le había escrito sobre el asunto. Confirma la carta de Sch[abelitz], pero comunica a la vez que, en su opinión, a la investigación judicial contra Sch[abelitz] no se le dará curso ulterior. Se plantea, pues, qué hacer. El gobierno prusiano desea enterrar el asunto por completo, hasta el punto de que el ministro de Asuntos Exteriores busca una «teoría del comunismo» que yo supuestamente habría publicado en Basilea. De manera que incluso el título debe permanecer oculto al público. Que faire? 

Sch[abelitz] me ha enviado 2 ejemplares, 1 directamente a mí, 1 a Freiligrath, por los cuales he tenido que pagar en total 15 chelines. Bonitos ingresos. Hasta ahora no me ha sido posible arrebatar los ejemplares a la camarilla. Para el miércoles (mañana) pienso, sin embargo, estar en posesión de uno de ellos, junto con el paquete que hace tiempo está listo para ti. 

Zerffi está aquí. Huyó de París durante la razzia contra los corresponsales extranjeros. Cree que el amigo Bangya (a quien, dicho sea de paso, le va mal y quiere volver a Mayo) lo ha denunciado como autor de algunos artículos que comprometían a la «Rubia Soberana» en la «Kölnische Zeitung». Zerffi es un charlatán, pero tiene sobre las condiciones húngaras puntos de vista más independientes y acertados de cuantos he oído hasta ahora de refugiados de allá. Ello puede deberse a que, de origen, no es magiar, sino un «suabo», y no solo suabo, sino hijo de un judío de Hanover que probablemente se llamaba Cerf y se magiarizó convirtiéndose en Zerffi. 

Nuestra gente en Alemania son unos perros lamentablemente apáticos. Ni una palabra ha llegado de esos tipos. Han visto en los periódicos que ha aparecido un folleto sobre su asunto. Pero ni siquiera preguntan. No hay reacción, no hay impulso en esos tipos. Unas viejas, voilà tout. 

Una noticia cómica de la «Nation» difícilmente habrá llegado a tus ojos en Manchester. El ángel Montijo padece, en efecto, un mal sumamente indelicado. Es apasionadamente dada a los pedos e incapaz de reprimirlos incluso en sociedad. Antes recurría, como remedio, a la equitación. Ahora que su Bon[aparte] se lo ha prohibido, se «desahoga». Ce n’est qu’un bruit, un petit murmure, un rien, mais enfin, vous savez, que les Français ont le nez au plus petit vent. 

¿No se ha oído nada de Weerth en Manchester todavía? 

Tuyo 
KM 

23 M. Ayer, en respuesta a nuestro llamamiento, consistente en 3 líneas con todos nuestros nombres, ha llegado al cajero Freiligrath un envío de £ 20 chelines 17 para los de Colonia procedente del Turnverein de Washington. 
Schimmelpfennig ha heredado 1.000 £ esterlinas de la Brüningk.