en Londres

[Manchester, 1 de marzo de 1853]

Querido Marx:

Tendrás los artículos en un par de días; veo que he tomado en consideración a Urquhart en el momento oportuno. Por desgracia, ya es demasiado tarde para el vapor de mañana, pues difícilmente habré terminado en la oficina antes de las ocho y aún necesito alguna preparación. El que el viejo Dana pague ahora 2 libras y honre puntualmente las letras es estupendo; con eso saldremos a flote por fin. Por lo demás, nunca hubiera creído que en tan poco tiempo habrías despachado ya siete artículos en inglés; cuando vengas por aquí, cosa que me alegra mucho, aprenderás más inglés en ocho días que con el señor Pieper en seis semanas.

En lo que concierne a Monsieur Jacques, es muy posible que el pequeño quiera imitar la jugada del señor Jenni (a quien se parece mucho) con el gobierno de Baden, a saber, vender una parte de la tirada a los gobiernos alemanes y luego hacer un negocio todavía mejor con el resto. No lo considero tan ruin como para haber vendido directamente la totalidad. El temor del librero establecido en Basilea puede, no obstante, estar fundado: el gobierno de Basilea no entiende de bromas y mantiene buena vecindad con Baden. Ante todo, insiste en que te envíe ahora sin demora, por lo menos algunos ejemplares en un paquete por mensajería, es decir, por ferrocarril, dirigido directamente a Londres o, si prefieres, a mí, a cargo de E[rmen] & E[ngels] Manchester. A nadie se le ocurriría abrir un paquete así, y aunque sucediera, el asunto ya ha salido a la luz. Es sospechoso que hasta ahora no haya querido dar de mano ningún ejemplar: ¿es que no conoce a ningún fabricante de Basilea que envíe cintas, etc., a Londres, a quien pudiera…

En el artículo sobre Lancashire de la «Morning Post» no hay nada, aparte de lo que te escribí ayer. Los dos primeros hilanderos de fino de Inglaterra, Holdsworth y Murray, respondieron ayer a una pregunta nuestra sobre precios que era inútil darnos precios, pues estaban comprometidos por largo tiempo y no podían aceptar ningún pedido nuevo. Estos dos tienen en marcha juntos entre 150 000 y 200 000 husos de mule. En cambio, en el water twist basto, n.º 6/16, el negocio está muy flojo, precisamente por la historia de los géneros domésticos, que no solo aquí, sino también en América y Alemania están paralizados.

Al yanqui competidor debemos aniquilarlo con un gran alarde de omnisciencia. Echaré un vistazo a un par de libros más sobre Turquía; hay todo un montón en el Athenaeum.

La decadencia de nuestros amigos no es nada agradable de oír. Los «mejores» ya recobrarán el sentido en el momento decisivo, pero no es grato que estos ciudadanos entren en el próximo asunto tan listos y no más listos de como salieron del último. Lassalle es, después de Cluß, con mucho el más aprovechable de todos, sobre todo desde el momento en que los bienes del conde Hatzfeldt queden irrevocablemente incorporados al dominio público. Tiene sus rarezas, pero tiene también espíritu de partido y ambición, y una vez conocidas las pequeñas veleidades y las historietas privadas que siempre perseguirá bajo pretextos públicos, ya se sabe a qué atenerse. En cuanto al reclutamiento, es cosa que tiene su miga; creo que, tan pronto regresemos a Alemania, encontraremos suficientes muchachos de talento que, en este interregno, no han dejado de probar los frutos prohibidos con éxito. Si hubiéramos tenido los medios de hacer, como antes de 1848, dos o tres años de propaganda científica y reposada, con libros sobre cualquier cosa, estaríamos mucho mejor. Pero eso no fue posible, y ahora la tormenta ya se está gestando. Deberías terminar tu Economía; luego, en cuanto tengamos un periódico, podríamos publicarla en entregas semanales, y lo que el pueblo no entienda, los discípulos lo expondrán, mal que bien, pero no sin efecto. Con ello se daría un punto de referencia para el debate en todas nuestras asociaciones, una vez restablecidas.

El que Dana haya pagado sin rechistar las 2 libras por artículo es la mejor prueba de lo firmemente asentado que estás en la «Tribune». Al fin y al cabo, es bueno que de todos los partidos de la revolución europea seamos el único que ha expuesto su causa ante el público angloamericano. De los demás, los yanquis no saben absolutamente nada, pues la verborrea de Kossuth solo tenía por contenido: dinero e intervención para el gran hombre Kossuth. Sobre la próxima letra, el señor Bamberger probablemente adelantará más, ya que la primera ha sido pagada con tanta fluidez.

Tuyo,
F.E.