en Manchester
Londres, 10 de marzo de 1853

¡Querido Engels!

Recibidas las 5 libras.

Esta semana he estado a un pelo de reventar. A saber, una inflamación del hígado, o cuando menos algo que le rondaba muy de cerca. Es cosa hereditaria en mi familia. Mi viejo murió de eso. Desde los 4 años que llevo en Inglaterra, no había vuelto a presentarse y parecía como desaparecida. Pero la crisis está ya superada, y lo mejor, sans medecin. Aunque todavía algo débil.

Ayer recibí la siguiente «agradable» misiva de Basilea:

«Basilea, 7 de marzo de 1853, a las 9 de la mañana.

Querido Marx:

En este mismo momento me entero de que todo el envío de las ‚Revelaciones‘, que constaba de 2.000 ejemplares y llevaba ya 6 semanas en un pueblo al otro lado de la frontera, fue interceptado ayer al continuar el transporte. Lo que ahora ocurrirá, no lo sé; en primera línea, reclamaciones del gobierno de Baden ante el Consejo federal, después probablemente mi detención o, cuando menos, mi procesamiento, etc. ¡En cualquier caso, un escándalo mayúsculo! Esto, en breve, para su conocimiento; las comunicaciones ulteriores, si yo me viera impedido, le serán transmitidas por una tercera persona. Si usted me escribe, sírvase usar en el sobre la dirección: „Mad. Brenner-Guéniard, magasin de modes, Basle“ y ponga en la plica sellada destinada a mí únicamente: „Para Jacques“. El manuscrito sobre el golpe de Estado lo depositaré en lugar seguro. Adieu, espero saber pronto más de lo que sé ahora. Indíqueme una dirección segura: la suya y la de los Bamberger son bien conocidas. Suyo

Jacques.»

Ahora bien, qu’en pensez vous mon cher maître renard? ¿Me ha vendido el «suizo» por dinero contante y sonante al gobierno prusiano? ¡Seis semanas al otro lado de la frontera en un pueblo, la afectada angustia, ni una palabra sobre los ejemplares que se quedaron en Suiza y, pese a mi insistencia, ¡ni un solo ejemplar remitido aquí!

Le habrían de quitar a uno las ganas de escribir bajo semejantes circunstancias. ¡Siempre trabajando pour le roi de Prusse!

Que faire? Porque así no puede escabullirse el «suizo».

Quant à Dana, ha honrado mi letra de cambio. El «bravo» Bamberger me anticipó originalmente 5 libras, luego me tuvo 14 días corriendo de acá para allá por la City y, por fin, no pagó hasta esta semana, después de que mi casera llevara semanas entregada al «llanto» (literalmente). Desde entonces he vuelto a enviar 7 artículos a la Tribune. Mañana mando otro. Ahora saldría adelante a fuerza de trabajo si no tuviera la maldita dette consolidée sobre las espaldas. También ésta se habría podido saldar en buena parte si el miserable suizo no me hubiera vuelto a precipitar en el néant.

Necesito ahora, para mantener caliente a Dana, escribir por fuerza un artículo más largo sobre haute politique. Así pues, la detestable question orientale, con la que un miserable yanqui de aquí procura hacerme la competencia en la Tribune. Pero esta cuestión es ante todo militar y geográfica, y por tanto no de mi département. Has de ejecutarte, pues, una vez más. Lo que haya de ser del Imperio turco me es «español». No puedo, pues, ofrecer ningún punto de vista general.

Sólo para un artículo de periódico —en el que, por lo demás, sería necesario pasar lo más posible de largo ante la cuestión propiamente dicha mediante un ropaje militar-geográfico-histórico— me parecen necesarios los siguientes puntos de apoyo, arrancando directamente de lo de Montenegro:

1) Pese a todas las chicanas y a la charlatanería periodística, la question orientale no llegará a ser nunca el motivo de una guerra europea. Siempre volverá a ser zurcida por la vía diplomática, hasta que el barullo general ponga fin aquí también al zurcido.

2) Encroachments of Russia en Turquía. Apetitos de Austria. Ambición de Francia. Intereses de Inglaterra. Importancia comercial y militar de esta manzana de la discordia.

3) En el caso del barullo general, Turquía obligará a Inglaterra a ponerse del lado revolucionario, pues aquí se hace necesaria su colisión con Rusia.

4) Disolución necesaria del Imperio musulmán. D’une manière ou de l’autre irá a parar a manos de la civilización europea.

Por el momento habría que detenerse, también especialmente en la historia de Montenegro, en el papel miserable que ahora desempeña oficialmente Inglaterra. El Sultán ha cedido sólo porque Francia e Inglaterra no le han prometido su ayuda. Ambos países, bajo la máscara de la entente cordiale, han coqueteado en esta cuestión el uno con el otro y con la Santa Alianza. Señalar que la oligarquía dominante en Inglaterra también tiene que caer porque se ha vuelto incapaz de seguir desempeñando hacia el exterior su viejo papel, el de mantener a la nación inglesa a la cabeza frente al continente.

Tout ça est très pauvre, mais enfin, il me faut un ou deux articles sur cette question pour tuer mon concurrent.

Tuyo
KM

Tu traducción de mi artículo sobre Sutherland está famosa. Yo mismo me parezco tener algún talento para escribir en inglés; si tan sólo tuviera la maldición y una gramática y un corrector mejor que el señor Pieper.

Hoy vuelvo a escribir al continente. Si logro reunir el dinero suficiente, ya que por ahora con Schabelitz no hay nada que hacer, de modo que mi mujer pueda al menos aguardar tranquila hasta que esté girada y haya vuelto una segunda letra de cambio sobre Dana, que esta vez pienso llevar a 30 libras, iré quizá a verte en abril unos días, pour restituer mes forces, y para charlar una vez a solas contigo sobre las actuales relaciones, que, según mi opinión, pronto tendrán que conducir a un earthquake.

El «Morning Post» afirma que en Lancashire los fabricantes sólo ocupan a sus obreros en short time, que la prosperity toca a su fin, etc. ¿Qué hay de cierto en ello?

Tuyo
KM

Hasta este momento —y son las 11 y media— Dronke aún no ha traído NQII. El muchacho lo más probable es que esté todavía en la cama. Estos tipos son unos auténticos inútiles. Con su pereza, su incapacidad de resistir y su manera de desmoronarse a la menor pressure from without, no tienen remedio. Tenemos que reclutar de nuevo a nuestro partido, sin falta. Cluss es bueno. Reinhard en París es diligente. Lassalle, pese a los muchos «peros», es duro y enérgico. Pieper no sería inútil si tuviera menos vanidad infantil y más esprit de suite. Imandt y Liebknecht son tenaces y cada uno a su modo aprovechable. Pero todo esto no es un partido. El ex teniente Steffen, ex testigo en el proceso de Colonia, ahora maestro de escuela en un colegio cerca de Londres, me parece competente. Lupus grows from day to day older and becomes more crotchety. Dronke es y seguirá siendo un «agradable holgazán».