Friedrich Engels a Karl Marx  
en Londres  
Manchester, 29 de noviembre de 1852  

Querido Marx,  

Me han dado la una de la madrugada con el artículo adjunto, pero mañana a las nueve de la mañana sale todavía un correo. Quiero intentar el experimento de si lo recibes aún a tiempo para el vapor (martes por la tarde, vía 1 mail a Liverpool); si no, debes enviarlo por el vapor del viernes.  

Mañana tengo que salir de la ciudad; si regreso lo bastante temprano, te enviaré dinero.  

¿Recibiré pronto un artículo sobre Inglaterra para la Tribune? Ahora puedo volver a trabajar.  

Cobden parece haber quedado algo decepcionado en sus esperanzas ministeriales por parte de Graham y Russell; éstos parecen haberle dejado fríamente de lado; de lo contrario no me explico su furia del viernes. Desde 1844 no había hablado el tipo con tanto rencor. He is a disappointed demagogue again, mientras dure. Por lo demás, es bueno que los tories estuvieran en mayoría; ahora al menos oiremos el presupuesto de Disraeli. Si el tipo tuviera más conocimientos y entendimiento y menos astucia y ansia de robar, nada sería más fácil que confeccionar a los librecambistas un presupuesto librecambista que les hiciera ver todo verde y rojo. ¡Si estos tipos aguantan sólo hasta que llegue la crisis! Estamos décidément en la excitación, aunque esto vaya todavía muy piano piano. Pero, en fin, las seis páginas de anuncios de sociedades por acciones del Daily News de hoy, con las que ya cree eclipsar a The Times, y además las aproximadamente 50-80 sociedades extranjeras de ferrocarriles, minas de oro, vapores, etc., no dejarán de surtir su inevitable efecto. El gusto por «más» no tardará en aparecer. Afortunadamente, la única circunstancia que podía interrumpir prematuramente la superproducción de la industria algodonera ha quedado eliminada; la nueva cosecha será de mucho más de 3 millones de balas, la mayor que jamás haya habido, y el algodón vuelve a bajar; así pues, no faltará materia prima. Ahora, el año que viene, una mala cosecha de cereales, y viviremos un bonito baile. Sin ella, con las condiciones anormales, con los mercados australianos y californianos que crecen como hongos, donde un individuo consume aproximadamente cuatro veces más que en otras partes, porque casi no hay mujeres ni niños y se despilfarra mucho oro en las ciudades, con el nuevo mercado que las casas de Calcuta ya están explotando en Birmania, con la expansión del comercio de Bombay y Kurrachee con el noreste de la India y los países fronterizos (éste en especial es muy grande), etc., es difícil decir si ya el año que viene se llegará a algo decisivo.  

Tuyo,  
F. E.  

Más, lunes 29 de noviembre de 1852.