Friedrich Engels a Karl Marx
en Londres
Manchester, 27 de octubre de 1852

I Mehr 27 de oct. de 1852.
L. M.

Cuando escribí ayer, sólo había leído muy por encima las declaraciones de Stieber, por lo cual hoy me ha sorprendido muy gratamente que tu pieza documental haya dado un giro a la cosa que ya no me hace desesperar de la absolución de todos los acusados. En effet, el bochorno de Stieber es completo. He vuelto a copiar aquí el asunto y lo he despachado a Colonia por 2 vías distintas y excelentes; además, he hecho lo que ya debía haberse hecho en Londres: he lacrado las 2 hojitas con la letra de Hirsch junto al original, documentando al propio tiempo esta circunstancia con mi firma, de modo que, en el peor de los casos, no puedan ser sustraídas sin sustraer el conjunto. He descubierto aún otras vías para comunicarme con Colonia, y aunque estas dos primeras (que, empero, no pueden repetirse) ofrecen una probabilidad del 99 % de que las cosas lleguen correctamente y el mismo día a manos de Schneider, sería bueno que recibiese aún un tercer ejemplar certificado por ti, con nuevas muestras de la letra de Hirsch, para hacerlo seguir por otra vía. Por lo demás, los prusianos no pueden sustraer esta cosa, pues ello acarrearía consecuencias penales para los implicados.

Tu carta de hoy para mí venía abierta, ya que las 4 puntas del sobre no estaban bien selladas todas ellas. Si la dirigida a St[einthal] también lo estaba, es difícil decirlo, pues la firma abrió el sobre exterior. Pero esta apertura se había producido con tanta facilidad que casi debo concluir que también aquí se había metido mano antes. Así que la dirección de Steinthal tampoco sirve ya. Escríbele a nuestro viejo James Belfield, Golden Lion, Deansgate, M[an]ch[este]r; sobre interior “F. E.”, nada más. Para cosas muy importantes y || peligrosas, procedo ahora así: un paquete de contenido cualquiera, en el que va la carta, por Pickford & Co. a mi casa, y alternando, por Chaplin, Home & Carver a mi nombre, dirección Ermen & Engels sin franquear. Esto es del todo seguro. Pero haz que las direcciones, sobre todo las postales, se escriban alternando con distintas letras.

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Engels a Marx · 27 de octubre de 1852

Y haz que los paquetes enviados por expedidor no los lleve siempre la misma persona ni desde el mismo sitio a la oficina. Entonces, esta última vía es del todo segura. Indícame luego, para esta vía, o bien una dirección segura en Londres o bien haz que alguien cuyo casero no sea desconfiado adopte un nombre falso à la Williams, o dime si Lupus sigue viviendo en Broadstr. 4, Dr[onke] aún en el Model Lodging House, y dónde viven los demás compañeros fiables, para que yo pueda variar las direcciones.

Poniendo en acción todos estos medios por turno, nos proporcionarán seguridad suficiente. Además, escribe, para que no llame la atención, cartas indiferentes por correo directo, como yo haré también.

El copiar el documento me ha absorbido de tal modo que realmente no sé si podré cumplir en todo el sentido de la palabra con lo prometido a Dana y con el vapor del viernes. Algo saldrá en todo caso. Piensa que un régimen de vida bastante casto, observado durante largo tiempo, me hace brotar de nuevo en cierto lugar los más hermosos capullos y me impide a ratos permanecer sentado; il faut que cela finisse.

La declaración del viejo consejero de justicia Müller ya le hará a Stieber temblar el trasero por lo de sus actas originales. De ella se desprende también que los juristas de allí han de estar, en general, furiosísimos por las infamias policíacas que Stieber, con esa ignorancia típicamente viejo-prusiana de la ley renana, del procedimiento judicial y de la opinión pública renana, pregona con la mayor desvergüenza y regocijándose como un niño de su propia astucia. C’est de bon augure.

Esto sí que es bueno: ¡la policía roba, falsifica, fractura pupitres, jura en falso, atestigua en falso, y encima pretende tener el privilegio de hacerlo frente a los comunistas, que están hors la société! Esto, y la manera como la policía, en su figura más canallesca, asume todas las funciones del ministerio público, arrincona a Saedt, presenta papeluchos no acreditados, meros rumores, informes, habladurías como asuntos reales, judicialmente probados, como pruebas... c’est trop fort! Esto no puede dejar de surtir efecto.

Tuyo,
F. E.

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