18 de septiembre de 1852.
28, Dean Street, Soho, Londres.
¡Querido Engels!

Si demoras todavía unos días la devolución de la traducción, la posibilidad de colocarla se habrá ido también por completo al traste. El asunto Bonaparte había alcanzado nuevamente su clímax y empieza ahora, como todo en Londres, a verse desplazado por nuevos temas.

El negocio del descuento, después de que un zafio de la City, de nombre Poenisch, me ha traído ocho días de acá para allá con evasivas, no es nada. Por eso he escrito ayer a Dana. Al mismo tiempo le he dicho que de la serie «on Germany» solo vendrán 2 artículos, el 19 y el 20. En cuanto me envíes el 19, escribiré mis consideraciones sobre el 20, la conclusión de un artículo ulterior. En un par de días quedará resuelto también el asunto del Zollverein, sin el cual no se puede dar por terminado el 20.

Mi mujer está físicamente más postrada que nunca; es decir, pura debilidad. Desde hace 3 días toma, por orden del médico, cada hora una cucharada de brandy. Por lo demás, está algo mejor, en la medida en que hoy al menos ha vuelto a levantarse. Ha guardado cama ocho días. Laurita está convaleciente, los demás bien. No podré escribir por extenso hasta la semana que viene. Esta se me ha ido en diligencias de negocios fracasadas y una riña muy desagradable con los acreedores.

Tuyo,
K. M.

Con mi carta de la semana que viene te devolveré los documentos.

Devuélveme la carta de Massol.