Karl Marx a Friedrich Engels  
en Mánchester  

Londres, 20 de julio de 1852  

28, Dean Street, Soho, Londres.  

¡Querido Engels!  

Dronke te traerá el manuscrito sobre Görgey, aunque lamentablemente confuso, así como *Le neveu de Rameau* y *Jacques le fataliste* en su original.  

Ayer recibí carta de Bermbach desde Colonia. Contiene principalmente lo siguiente:  

«En los últimos tiempos se ha buscado en diversos lugares y entre toda clase de gentes correspondencia de ustedes, que, según se decía, debía llegar por mediación de aquellas personas a la democracia renana. Sus amigos de Colonia serán por fin llevados ante los Assises. El acta de acusación, obra muy compendiosa, ha sido notificada; el plazo para la vista pública de la causa está fijado para el 28 de este mes, y los prolegómenos habituales están en marcha. Serán juzgados con arreglo al Code pénal, pues su delito corresponde a fecha anterior a la entrada en vigor del nuevo Código penal prusiano. Por lo que alcanzo a ver, la cosa está jurídicamente muy bien; pero se sabe que ante los jurados prevalece el punto de vista moral, y bajo ese aspecto no puede negarse el peligro para algunos de los acusados. Los principales acusados: Röser, Bürgers, Nothjung y Reif han confesado en realidad demasiado: han admitido la existencia de una asociación con tendencias determinadas y de una duración determinada; han hablado de la admisión de nuevos miembros con ciertas formalidades y obligaciones, y cosas por el estilo que, en sí mismas, no constituyen un delito, pero que, según las circunstancias, pueden influir desagradablemente sobre unos jurados elegidos en su mayor parte del estamento campesino, sobre todo cuando trasluce tan escaso respeto por su Dios y por la propiedad territorial. En cuanto a la defensa, también se presentarán dificultades considerables; los señores abogados no entienden nada de estas cosas, son en su mayoría adversarios de principio y piensan con espanto en la sesión de diez días que se ha señalado para la causa. Freiligrath será decapitado en contumacia. – Acabo de leer el acta de acusación, que no abarca menos de 65 a 70 páginas. Si esos individuos se van a pique, ha de agradecérselo únicamente a sus propias declaraciones. No hay probablemente asnos más redomados que estos obreros alemanes; Reif ha hecho verdaderas declaraciones delatorias, y de un modo igualmente torpe se han conducido otros varios. Se ve qué cosa peligrosa es meterse en asociaciones que deben permanecer secretas con obreros. No es de extrañar, pues, que se haya atormentado a esa gente; cuanto más tiempo los tuvieron aislados, tanto más hermosas declaraciones hicieron. En rigor, del hecho no se habla ni una palabra; y si los acusados no hubieran declarado ellos mismos, con tan bonito desparpajo, la mayor parte de lo que hay, no existiría nada. El acta de acusación contiene incidentalmente toda suerte de detalles concretos, de los que se desprende que determinadas relaciones y personas les son bastante bien conocidas gracias a cartas interceptadas y al espionaje.»  

Hasta aquí Bermbach.  

Willich ha revocado su declaración acerca de la B[rüningk] Schimmelpfennig. S. ha difundido ahora que él trató de hacer caer la virtud de la B. mediante el magnetismo. *Le vertueux Willich*.

Un tal Cœurderoi (*d’ailleurs très bon républicain*), que ya ha publicado un pequeño panfleto contra Mazzini, Ledru, L. Blanc, Cabet, etc., saca ahora un auténtico libro sobre toda la emigración francesa.  

Proudhon publica una nueva obra. Puesto que la religión, el Estado, etc., se han vuelto imposibles, sólo quedan los «individuos». Este descubrimiento se lo ha copiado a Stirner.  

Debido a la imperdonable tardanza del asno de W[eydemeyer], me veo en tal aprieto que ni siquiera puedo costearme hoy el franqueo para esta carta.  

Tuyo  
K. M.