Karl Marx a Friedrich Engels 
en Manchester 

Londres, 3 de julio de 1852 

13 de julio de 1852. 
28, Deanstreet, Soho. 

Querido Engels, 

Llego tarde, pero llego. La demora te la explicarás a partir del siguiente 
relato de los hechos. 

En Londres se pasó enseguida a limpio el manuscrito. El lunes al mediodía 
estaba listo y acabado. Yo dictaba alternativamente a mi mujer y a Dronke. 
El miércoles al mediodía recibí el dinero. Banya descontó las 7 libras esterlinas 
que te constan. A ello se sumó el débito a Dronke por su colaboración. Así quedó 

una suma que no alcanzaba ni siquiera para la casa. Strohn no se hallaba 

en circunstancias de pagar. A esto vino a añadirse una especial mala pata. La mujer 
de Klose, enferma desde hacía tiempo, tísica, en el hospital, es despedida por esa canalla 
precisamente en el momento de la última crisis, y muere anteayer en su 
casa. Ni un céntimo para los gastos del entierro, etc. Freiligrath no podía 
hacer nada, puesto que acababa de agotar todos sus conocidos para 
hacer volver a la mujer y al hijo de Heilberg a Breslau, para mantenerlo a él mismo con 
vida y finalmente llevarlo al hospital. De modo que el asunto recayó sobre 
mí y ocasionó indecibles correteos hasta que quedó arreglado. 
Ahora ha vuelto la calma. 

La «banda» se devana los sesos a causa de nuestro folleto. En particular 
el escarabajo Meyer suda angustias de muerte. Él «no logra recordar en absoluto 
haber cometido jamás la menor falta contra nosotros». Willich ha hecho tanteo ante mí 
para saber si también aparecerá la historia de Brüning. Eso le causa muchos 
escrúpulos. 

«El verdadero curso de este singular suceso se desarrolla || 
ahora como sigue: 

Primero, como sabes, Willich negó directamente. Su 2.ª versión fue: que 
“la Brüning había querido corromperlo políticamente. – Que el señor von Willich había recurrido a izquierdas y derechas 
y a otros medios de corrupción.” Por “intención moral” 
hizo, pues, la maniobra de diversión hacia las partes sexuales de ella. 

Pero ahora nuestro jefe de partisanos se ha construido el caso otra vez de otro modo. 
“La Brüning (esto se lo ha contado Imandt antes) es una espía rusa. 
Busca atrapar a jóvenes refugiados. El viejo Willich le estorbaba. 

De ahí aquella anécdota, para arruinarlo ante la emigración. Cuán 
político-intencional-diabólica es esta anécdota inventada se desprende ya de que 
el propio marido de la Brüning se hace portavoz de su deshonra, solo para 
desprestigiar a Willich.” 

Pero la cosa no ha terminado. El caballeroso Schimmelpfennig de- 
clara que Willich ha inventado el rumor del espionaje para enmascarar la revuelta de su 
“Cazzo”. Ahora el asunto está en que entre estos dos nobles 
pende la historia y Willich, empujado de una mentira a otra, 
no hace sino comprometerse más. 

A propósito del cabrón de Brüning, me viene a la memoria un buen chiste que leí hace unos 
días en una comedia de Maquiavelo: 

Nicia (Cabrón): Chi è san Cuccù? 

Ligurio: E il piü onorato santo che sia in Francia. 

Willich y Kinkel aterrados de angustia, pensando cómo hacer la revolución con 
las 1.200 libras esterlinas – Schurz, Schimmelpfennig, Strodtmann, etc., se retiran 
cada vez más de Kinkel. – Willich no se dejaría separar del cofre 
ni con 100 caballos de fuerza. – Hace 8 días se presenta Kinkel en casa de 
Imandt, de quien sabe que se reúne conmigo, y dice: «Es 
una lástima que mi Economía no aparezca aún, para que se tenga por fin 
una base positiva.» I. le pregunta por el poema de Freiligrath. 
«Él no lee tales cosas», replica Godofredus. | 

I Lo más cómico es que, después de que esos perros han vivido durante años solo 
de insultarnos, ahora declaran que está por debajo de «nuestra dignidad» y «posición» 
escribir tales chismes. ¡Les drôles! 

Entre tanto, se ha abierto una nueva perspectiva para los desconsolados Willich-Kinkel, 
que han de hacer la revolución. Los señores Rodbertus, Kirchmann y 
otros ambiciosos candidatos a ministro han enviado un legado a Londres. 
Pretenden los señores, a imitación de los franceses en tiempos de 
Vogt, formar una sociedad carbonaria alemana. Conexiones también con 
los partidos más extremos. En Alemania se emitirá papel moneda para los costos. 
Puesto que ellos procuran salvar su pellejo en lo posible, 
los hombres de la emigración habrán de apuntalar ese papel, y ello con representantes de «todos» 
los partidos. 

Schapper me ha hecho llegar confesiones de arrepentimiento a través de Imandt y 
ha tanteado. Respondido: Primero debe romper públicamente con Willich; lo ulterior 
ya se verá. Esa es la conditio sine qua. 

Habrás leído lo de las nuevas detenciones en París. Los mentecatos 
(esta vez la pandilla de Ruge) tenían que volver naturalmente a sacar a relucir 
una conspiración aparente. Su corresponsal en París, según se me 
comunicó ya hace tiempo, un inglés notorio agente de policía 
(en París), deposita naturalmente en la oficina cada una de sus cartas de inmediato. 

No contenta con esto, la policía francesa envía aquí a Simon Deutsch 
para sonsacarle las confidencias a Tausenau. Luis Napoleón necesita 
en todas las circunstancias una conspiración. 

Pero tiene una al cuello, de la que parece no saber nada aún. 
La de la familia de Orléans, cuyo agente es ahora el señor Banya (pero de acuerdo 
con los «radicales» húngaros). Plan: Bonaparte será interceptado 
una noche en casa de su puta de callejuela, adonde se escabulle a espaldas de la inglesa. 
Un agente principal de la policía está sobornado. Dos generales || deben de estar ganados. Nemours mismo estuvo hace 

14 días en París. Gran suma desembolsada para difundir panfletos contra 
L. N. 

Qué te parece. Si algún Orléans viajase otra vez a París 
y se llegase a saber la fecha, ¿no debería uno denunciar al «vrai prince» ante el 
«faux prince» d'une manière ou d'une autre? Dime tu opinión 
al respecto. 

El perro de Cherval ha entregado también a los prusianos la carta que Pfänder le dirigió. 

Au revoir 

Tuyo 
K. M. 

Del divino Weydemeyer, ni rastro. Bonaparte probablemente estará antes en 
América que mi folleto sobre él en Europa. Si es posible, 
envíame pronto un artículo para Dana. 

De Pietro Aretino, el predecesor (solo que con más ingenio) de Cassagnacs, 
te comunico el siguiente comienzo de sus «Dubbii amorosi»: 

Prefazione. Magnifico utriusque Ser Agnello, 
Voi qui scribere scitis quare, quia, 
Espelle, volte fatte col’ cervello, 
Di Bartolo e Baldo notomia, 
E le leggi passate col' costello, 
Nella vostra bizarra fantasia, 
Questi dubbii, di grazia, mi chiarite 
Ch'oggi in Bordello han mosso un gran lite. 

Vi sono genti fottenti, e fottute; 

E di potte e di cazzi notomie. 
E nei culi molt' anime perdute etc. |