Manchester, 11 de junio de 1852  
70 Great Ducie Street

Querido corazón, yo

Me alegré mucho de recibir tu carta. Por cierto, no debes tener nunca reparos en contármelo todo. Si tú, mi pobre y desdichado, tienes que soportar la amarga realidad, es justo que yo comparta ese tormento, al menos en mis pensamientos. En todo caso, sé lo infinitamente resistente que eres y cómo el más mínimo estímulo basta para reanimar tu ánimo. Espero que las otras 5 libras te lleguen esta semana o, a más tardar, el lunes.

Por supuesto, empaqueté el Schnellpost. Pero no tengo los números atrasados en los que Ruge depositó la mayor parte de su inmundicia. El proceso de curar estos bacalaos nos hace reír a carcajadas.

Aunque el paquete de Oswald no dé mucho, algo se puede sacar de él. Nuestro querido A. Ruge es incapaz de escribir 3 líneas sin comprometerse. «Moute»? ya lo he corregido yo, si no me equivoco.

El impresor de la City parece ser una luminaria de menor cuantía que, no teniendo abundancia de subalternos, sin duda necesitará un tiempo desmesurado para hacer un pliego. Su papel es tres veces peor que el americano, y sus tipos de imprenta también, estando éstos claramente bastante desgastados. Pero tú has llevado el asunto espléndidamente.

¡El panfleto de Harro es realmente conmovedor en la ingenuidad de su estupidez! Ten la bondad de recortar el artículo de Engels sobre Heinzen de la Brisseler-Zeitung y enviárnoslo, y eso muy pronto. Si el Kosmos no llega, no importa. Tenemos aquí arriba una carta mía que contiene lo esencial del asunto.

Amor y besos para mis hombrecitos.  
Tuya  
K. M.

Engels ha señalado además que, mientras que a lo largo del panfleto yo escribo siempre deliberadamente «Louis Bonaparte», el señor Weydemeyer lo ha titulado «Louis Napoleon».

Querida Jenny, ten la bondad de decirle a Eccarius que debería escribir un breve post scriptum a su «Mechanics’ Strike», ya que Weydemeyer está «considerando» publicarlo. Deberíamos aceptar esto, aunque sólo sea por consideración a Cluss.

Querido corazón, envía a Jones las dos piezas adjuntas, «Chevalier Hülsemann’s Farewell» y «John Barney y el ministro francés», junto con el breve recorte sobre «Cayenne» – preferiblemente por correo, a menos que él venga a verte. Te ruego que no molestes al señor Pieper con tales recados. Para él, todo da ocasión a la rodomontada y no quiero que Jones – quien, por cierto, fue el responsable de haberlo vuelto tan engreído – lo considere como mi álter ego. Puesto que Pieper cree que las cartas se escriben para «el partido», no debe en adelante poner los ojos en ninguna más.

[De Engels]

Prego il Signor Colonello Musch di gradire le mie migliori e piu cordial felicitazionis

F. Engels