Karl Marx a Friedrich Engels 
en Manchester 

Londres, 22 de mayo de 1852 

122 Mai. 
28, Deanstreet, Soho. 
¡Querido Frederic! 

Esta mañana ha aparecido la primera mitad del billete de 10 libras. 

Pienso partir de aquí el viernes, y precisamente en barco, a Liverpool, y de allí a Manchester. 

A propósito. El ciudadano Schramm viaja a América vía Liverpool. Ahora bien, el tipo se propone, según nos ha confiado, visitarte el miércoles o el jueves. Tú debes ver cómo esquivarlo. 

Willich ha vivido una aventura bastante bonita. La señora von Brüning, en cuya casa tenía mesa libre, se complacía en coquetear con este viejo macho cabrío, como con los demás ex tenientes. Un buen día, la sangre se le sube al asceta a la cabeza, perpetra un ataque bestialmente brutal contra la madame y es echado de la casa con estrépito. ¡Amor perdido! ¡Mesa perdida! Nous ne voulons plus de jouisseurs. 

Cherwal, de cuyas hazañas ante los tribunales de assises de París, en el complot allemand-français, has leído, se ha fugado de los sabuesos, como quizá también hayas visto en los periódicos ingleses (Morning Advertiser), de una manera fabulosamente audaz. Con posterioridad se ha puesto de manifiesto que lo hizo con consentimiento de la policía, a la que reveló todo lo que sabía. Los propios Great Windmiller se vieron obligados a expulsar al héroe con el que se paseaban por Londres. 

Los de Colonia han sido por fin remitidos por la cámara de acusación a los assises. Si no se convocan sesiones extraordinarias de los assises, no comparecerán hasta julio. 

Dronke saluda. 

Tuyo 
KMI 

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