Karl Marx a Friedrich Engels 
en Manchester 

Londres, 30 de abril de 1852 

28, Deanstreet, Soho, Londres. 
¡Querido Frederic! 

Simultáneamente con esta carta recibirás una colosal remesa de América. También he recibido hoy una carta de Cluß, de la que te doy extractos más abajo, pero que aún necesito hasta la próxima semana. 

Dronke ha llegado aquí sain et sauf. Me gusta más de lo que había temido. Ha crecido y también ha ensanchado. Con ello ha ganado en aplomo. De momento se aloja en casa de Anschütz, quien lo ha recibido con los brazos abiertos. Va a iniciar aquí un pequeño negocio, pues ha recibido de París el encargo de vender aquí cigarros y carteras para dinero. 10% de comisión. Y mediante Anschütz consigue inmediatamente los contactos necesarios para este trade. 

De él he sabido que el “bravo” Techow ha enviado a Suiza una caracterización sobre nosotros en la que insulta de lo lindo, especialmente contra ti. Los militares sienten una envidia de competencia hacia ti. Et je pense que un día justificarás leurs pressentiments. Además: Schily pidió desde Ginebra que esos señores se reconciliaran con nosotros. A consecuencia de ello se produjo un dictamen, firmado por Willich, Techow, Schapper, Schimmelpfennig, en el que, entre otras cosas, se decía: 1) que se había roto por completo con ese partido totalmente impotente; 2) que había entre nosotros espías de la policía que lo denunciaban todo al gobierno prusiano. 

No sé si ya te he escrito, o si oíste cuando estuviste aquí, que, en resumidas cuentas, los señores Kinkel et Co. no poseen más que 25.300 dólares en efectivo, que todos los respetables — como Löwe von Calbe — se han retirado, que Willich está muy tenso con Kinkel y Reichenbach y que toda la mierda se halla en vías de disolución. 

El memorándum sobre Alemania lo recibirás. 

Ayer tuvieron aquí los perros sesión de garantes. Eligieron un comité definitivo. El señor Ruge escribió una carta protestando. Willich no estaba presente. Reichenbach declinó de antemano toda participación ulterior en la porquería. El comité será retribuido. Han sido elegidos: Kinkel, Willich (dudoso si acepta), Löwe von Calbe (en cualquier caso rehúsa), Fickler, Ronge, Schütz de Maguncia y aún otro más. Se completarán por cooptación. Ruge, en su escrito, ataca a Kinkel como agente del príncipe de Prusia y francmasón. 

De la carta de Cluß lo siguiente: 

Huzel (a distinguir de Huzzelwitt, amigo de Cluß, presente como garante en el congreso de Kinkel en Cincinnati) escribe a Cluß, entre otras cosas: “Kinkel quería aniquilarme mediante infamias contra Marx y Engels. Lo que yo quería lo he conseguido, lo he arrinconado hasta tal punto que lo tengo pillado en el saco. Quería ponerse a salvo pidiéndome mi palabra de honor de guardar silencio sobre el incidente y de no prepararle ‘ningún lío’ con una publicación… Un tal Tellering echa pestes contra Marx en una carta a Anneke…” 

Cluß mismo escribe además: “En Nueva York, en la preciosa asamblea cuyo informe envié en mi última carta, las muy numerosas sociedades gimnásticas se han constituido por separado y se han declarado a favor de mi protesta y del artículo de Weydemeyer contra || el Memorial de Kinkel.” 

A propósito. Yo le había dado a Bangya, para Szemere, algunos esbozos a pluma de los grandes hombres alemanes en Londres. Esta carta ha sido leída, no sé cómo, a un librero alemán, sin que se le mencionara mi nombre. Ahora pide “cuadros de caracteres” de estos señores y, según dice B., está dispuesto a dar 25 libras esterlinas por algunos pliegos de imprenta. Naturalmente, anónimo o seudónimo. Ahora bien, qu’en penses-tu? En realidad deberíamos hacer juntos tal humorada. Yo tengo algunos reparos. Si crees que debo meterme en esa mierda, entonces tienes que hacer una colección de mis cartas y de las cosas que tú tengas además, en las que se encuentren fragmentos para la caracterización de esos perros. En cualquier caso, tendrías que enviarme algunas glosas sobre Willich “en acción” y “en Suiza”. 

Entre las cosas que te envío encontrarás el borrador de un reclamo para una obra de láminas y relatos de batallas del viejo Szerelmey. Desea que sea algo exagerado y reelaborado como reclamo en inglés, por lo cual promete a cada uno de nosotros un ejemplar de la obra. Je crois que ça vaut la peine de faire un petit Puff. 

Que el señor Carey iba a publicar un libro de economía sobre la “Harmony of Interests”, lo preví cuando llegó a mis manos el primer impreso suyo. 

Mais que dis-tu, mon cher, de que Ruge, en el Janus que te envié, ¡intente apropiarse del comunismo como el producto más reciente de su “pensamiento humanista”, y de qué manera! ¡Mon dieu! 

¿Has leído la pelea de gallos entre Harney y Jones? Si no, te envío sus respectivas filípicas. Ambos, uno voluntariamente y el otro forzado, descienden aquí al plano de la polémica de la emigración alemana. 
Tuyo, 
K. M. 

¿Has leído alguna vez una estupidez mayor que el artículo del señor B. Bauer en la “Tribüne”: “La decadencia de Inglaterra”? Lo más característico del incorregible y viejo teólogo es el siguiente pasaje: “Mientras el Parlamento inglés persiguió hasta ahora la política romana y utilizó los impulsos vitales del pueblo, el ímpetu emprendedor de la nación para la fundación de su dominio mundial, mientras igualmente, en el antiguo espíritu romano, utilizó las diferencias internas británicas, como, por ejemplo, la diferencia entre la Iglesia Alta, el presbiterianismo escocés y el catolicismo irlandés, para la formación y desarrollo de su arte aristocrático de dominación, ahora, en la lucha continental entre los pueblos y los gobiernos, se ha convertido en partido y en el mismo instante toma partido por el constitucionalismo como partido, cuando éste marcha hacia su innegable decadencia.” Si eso no es bueno para los chinches, no sé qué sea mejor. |