Karl Marx a Friedrich Engels
en Manchester

Londres, 24 de abril de 1852

24 de abril de 1852.
28, Deanstreet, Soho, Londres.

¡Querido Frederic!

Yo. he pasado la semana pasada una mierda de la que no puedes hacerte idea. El día del entierro, el dinero prometido dejó de llegar de todos lados, de modo que al final me vi obligado a correr donde unos franceses vecinos para pagarles a los perros muertos ingleses. Y, para mayor desgracia, llegó también la carta de Weydemeyer, según la cual también en América parecían haberse ido al traste todas las perspectivas. Cluß, cuya carta recibirás la próxima semana, ofrece ahora mejores perspectivas. Quoique de dure complexion, esta vez la mierda me afectó sobremanera.

Adjunta, una carta de ese perro de Everbeck, que nunca franquea y le roba a uno siempre los últimos 10 peniques. Luego, un artículo de B. Bauer en la Daily New-York Tribune. Tu artículo ha atraído allí a toda la carroña. Te reirás con los descubrimientos de B. sobre «los ejércitos». Si ahora me mandas artículos para Dana, puedes esperar a que sean varios, para que yo los envíe todos a la vez.

El señor Tellering publica en Nueva York una revista mensual o semanal, de la que ese perro me ha remitido el primer número: puros disparates de colegial de cuarto año.

Heyse (de la Hornisse) es ahora el íntimo de Willich. Comparten cama. ¿Qué tiene ese sujeto? Vuelven a alardear de un golpe que piensan dar en Alemania.

Dronke es un verdadero imbécile. Las 4 libras que le conseguimos del Rin le supieron a más, y se fue a Coblenza a exprimir dinero. El burro no pensó que proporciona un nuevo pretexto contra los de Colonia. El sujeto se porta realmente de un modo demasiado bochornoso.

À propos. No olvides enviar de inmediato a Londres los dos papelotes siguientes: 1) un poder para Liebknecht, a fin de que cobre la libra esterlina en casa de Hain. 2) Un pequeño papelote, escríbeselo tú mismo a Hain, diciéndole al «querido amigo» en dos líneas que, habiendo oído que le va bien, has indicado a Liebknecht que recurra a él por lo de la £. E. Pues hay que evitar a toda costa que surja ninguna enemistad.

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Marx a Engels – 24 de abril de 1852

Y es que ayer, cuando a un conocido nuestro, que hasta ahora pernoctaba donde Liebknecht, los caseros de éste lo echaron a la calle y ninguno de nosotros podía darle un penique al pobre diablo, le escribí a Liebknecht una esquela en la que le decía que tú lo habías remitido a Hain por lo de la 1 £. El señor Hain se mostró algo incrédulo y le exigió a Liebknecht que le mostrara primero tu letra.

Envíame algunos sellos, pues debo mandarte un montón de cosas.

Tuyo
K.M.

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