I. Querido Weydemeyer:

Ayer recibí tu carta del 30 (?) de marzo, junto con el informe sobre la asamblea revolucionaria. Observo que empiezas a franquear tus cartas; eso es un disparate, la empresa aquí, *id est* Messieurs Ermen & Engels, puede pagar el franqueo. Los asuntos han sido remitidos a Marx.

Anteayer llegué de Londres, donde pasé los días de Pascua. El hijo menor de Marx estaba muy enfermo y, según me escribe ahora, ha muerto desde entonces; ya es el segundo en Londres. Puedes imaginarte cuánto sufre su mujer. También en la familia de Freiligrath hubo enfermedad, aunque allí las cosas van mejor.

Dronke, como sabrás, fue detenido en París durante su viaje de tránsito, en parte por culpa propia; el muchacho había permanecido allí tres semanas a pesar de su expulsión anterior. Ahora escribe que ha sido trasladado de la prisión de Mazas a la prefectura de policía para ser enviado el Viernes Santo por la tarde a Boulogne y a Inglaterra. Pero hasta ahora no hemos sabido nada más de él. El muchacho tiene un raro talento para meterse siempre en líos, aunque probablemente aparecerá en estos días. Luego estará toda la N. Rh. Ztg. en Inglaterra, pues aunque Weerth se encuentra momentáneamente de nuevo en Hamburgo, sigue aún vinculado a Bradford y, a pesar de toda resistencia, se verá siempre lanzado de nuevo allí.

Nuestros amigos de Colonia probablemente comparecerán ante el tribunal del jurado en mayo, ya que la sala de acusación debía decidir sobre su causa el lunes 5 de abril y seguramente no los ha puesto en libertad. Así es incluso mejor; el fiscal habría apelado de inmediato contra una sentencia absolutoria. Si llegase a Nueva York un tal Hansen, de Colonia, obrero, trátalo según sus merecimientos. Ese sujeto, miembro de la Liga desde 1848, administró los fondos recaudados para los presos, *id est*, se los bebió, y luego se largó a América.

En el campo de los partidarios del empréstito nacional reina gran descontento con el cajero Reichenbach, quien mantiene bien cerrado el bolsillo porque ya se ha gastado más dinero del que decentemente se puede justificar, y a él, como ciudadano acaudalado y respetable, le amenaza de manera muy fatal la inminente rendición de cuentas. Kinkel y Willich están por ello furiosos, pero de nada sirve; Kinkel tiene que volver a dar clases, y Willich sigue pidiendo prestado y mendigando con el descaro que antes solo se encontraba entre los patriotas polacos. Así, toda la noble asociación de la emigración vuelve a estar sumida por todos lados en la más hermosa confusión, y si el congreso de garantes se celebra o ya se ha celebrado, la cosa pronto estará muy bonita. También Löwe von Kalbe y los otros de Fráncfort están ahora definitivamente enemistados con Kinkel: «un tipo con el que uno no hace más que ponerse en ridículo».

¿Ha publicado Tellering su declaración en algún periódico? *Voilà ce qu'il nous importe de savoir*; Marx podrá entonces replicar. Por lo demás, sería muy de desear que Dana enviase ejemplares de la reproducción de los artículos de Marx; solo hemos recibido los seis primeros y sería deseable que recibiéramos también los siguientes. Si D. pretextase exceso de trabajo, lo mejor sería que tú procuraras conseguirlos y los enviaras. Marx quería escribirte sobre ello desde hace tiempo, pero ahora probablemente no está en condiciones de pensar en ello. Mira qué puedes hacer al respecto; la colección debe estar completa aquí; esto es importante también como documento más adelante.

Mi artículo sobre estrategia ya no vale nada y para una colección es tanto menos utilizable cuanto que lo principal no figura en él, sino en mi carta a ti. Así que archívalo tranquilamente *ad acta*. En cuanto tenga calma y tiempo y haya alguna perspectiva de publicación, te enviaré artículos sobre el desarrollo comercial y sobre la posición actual de la burguesía industrial inglesa. Por ahora tengo que dedicar unos catorce días o tres semanas exclusivamente al ruso y al sánscrito, en lo que me ocupo ahora, y más tarde, cuando reciba mis materiales de Alemania, a *militaria*, pero eso aún tiene tiempo y es trabajo más fácil.

El correo está a punto de salir – muchos saludos a tu mujer y a Cluß.

Tuyo
F. E.
Manchester, 16 de abril de 1852.