Karl Marx a Friedrich Engels  
en Manchester  

Londres, 5 de marzo de 1852  

15 de marzo.  
28, Deanstreet, Soho, Londres.  

¡Querido Engels!  

El lunes recibí las 5 libras, aunque Lupus vive en el número 3 y no en el 4 de Broad-  
street. Asimismo, hoy recibí el muy logrado artículo para Dana.  

Tu envío de la «Revolution» y la «Tribüne» llegó abierto. Ni siquiera se tomaron  
la molestia de volver a cerrarlo.  

Por la carta adjunta verás cómo estamos con la policía. Los hechos son falsos, con  
la excepción de que Lupus presidió en mi lugar el 5 de febrero y de que el denunciante  
confundió nuestra carta al «Times» con una carta de respuesta a la señora Daniels. El  
espía es «Hirsch», de Hamburgo, a quien ya habíamos expulsado de la Liga hace 14  
días. Había sido admitido en Alemania, y como nunca me fié del todo de él, jamás dije  
en su presencia la menor cosa comprometedora.  

Jones, en relación con el artículo de W[eydemeyer] contra Heinzen, le ha enviado  
una carta oficial que sale con el correo de hoy, en la que trata a Heinzen avec un dédain  
suprême y lo instruye sobre la «war of classes» II. Anteayer, la National Reform League  
celebró un gran mitin, con al menos 2000 oyentes. Jones puso en su sitio al señor Hume,  
Walmesley y compañía y obtuvo un verdadero triunfo. Londres y Manchester parecen  
ahora repartirse el trabajo de modo que allí la burguesía lleva más su ataque político y  
aquí más su ataque comercial.  

Hace unos días cayó en mis manos un manifiesto redactado en italiano del signore  
Mazzini. Es el santo burgués quand même y se desata en improperios contra los «profa-  
nos» burgueses franceses. Transfiere la iniciativa de París a Roma. «II materialismo» y  
«il egoismo» han arruinado a Francia. Los obreros han heredado de los burgueses ambos  
vicios. Desde 1815, Francia ha dejado de ser el país de la iniciativa. Italia y Hungría son  
ahora los países elegidos.  

Mientras el «signore Mazzini», como Pedro el Ermitaño, sermonea a los viciosos  
franceses, se arrastra ante el culo de los librecambistas ingleses, que encarnan, ellos sí,  
«le dévouement» y «la foi». ¡L'imbécile!  

Te ruego que me devuelvas la carta adjunta.  
Hoy solo unas pocas líneas, porque estoy hasta las manos con la expedición a  
América.  
Tuyo  
K. Marx