Karl Marx a Friedrich Engels en Manchester  
Londres, 23 de febrero de 1852  

123 Febrero.  

Querido Frederic:  

He de pedirte una vez más que patees la *Tribune*, ya que a diario soy pateado por Johnson. Lo que recibas de papeles de Weydemeyer, te ruego me lo envíes también. Tu dirección a W. era completamente correcta.  

A propósito. El juez Straubinger, según declaración de Pfänder, es una criatura de Willich.  

E. Jones ha anunciado tu correspondencia, por supuesto sin nombrarte, de un modo terriblemente publicitario. Por la competencia de Harney, quien sabe Dios de dónde ha sacado dinero y hace pasear por la City grandes carros-anuncio con la inscripción: «Read the *Friend of the people*», y cuyo periódico está colgado y se ofrece en todas las tiendas socialistas, se ha visto obligado a este charlatanismo de feria.  

Conseguiré el número de la *Tribune* en el que el señor Simon fanfarronea, y te lo proporcionaré. ¡Este torpe muchacho de escuela! Sigue todavía dándose aires con lo de «Simon von Trier». El tipo es incapaz de decidirse a renunciar a la nobleza parlamentaria. Seiler ha leído la *Staats-Zeitung*, en la que está traducida la basura. Tú sabes que nunca se saca nada en claro de su informe. Lo que yo deduzco de ello es lo siguiente:  

Ludwig Simon von Trier, en nombre de la emigración suiza, trata la gran cuestión entre «agitación» (nombre bajo el cual Ruge y Cía ocultan su estúpida vida apacible) y «emigración» con enorme importancia, como la *question brûlante* de Europa y desde «las alturas de los Alpes». En esta ocasión —en la que también se cita a Willich como hombre de suma importancia y se hacen toda clase de amplias reflexiones sobre la adquisición de este héroe— viene a parar a la tercera facción peligrosa en Londres, «el partido del otorgamiento», cuyos jefes somos Engels y Marx. En efecto, nosotros queremos otorgar por la fuerza «la libertad» a los pueblos. Somos peores tiranos que el emperador de Rusia. Fuimos los primeros que, con «burla y desprecio», tratamos el «sufragio universal», etc. Ya hasta ahora lo hemos echado todo a perder  

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con nuestras «ansias de otorgamiento». *Le pauvre garçon!* ¿Acaso hemos otorgado nosotros a los alemanes el emperador prusiano, las asociaciones de marzo y el regente imperial Vogt? Le otorgaremos una patada. Bonaparte ha vivido en vano para estos asnos. Siguen creyendo en el «sufragio universal» y sólo se ocupan del mísero cálculo de cómo volver a otorgar sus miserables personalidades al pueblo alemán. Uno no da crédito a sus oídos cuando oye a esos tipos desgañitarse de nuevo, incansables, con la vieja cantinela. Son verdaderos bueyes, un ganado vacuno de hierro. Cómo ha ido a parar ese pequeño y fatuo muchacho a la *Tribune* me es muy explicable. || *Le citoyen* Fröbel *aura été l’homme intermédiaire*. Hace ya mucho que está en contacto con Dana.  

Adjunto una carta de Reinhard, con lindos *cancans*.  

Russell ha caído de manera ridícula. Nada deseo más que Derby tome el timón. Has visto durante esta corta sesión qué lamentables son los hombres de Manchester cuando no los impulsa la *force des choses*. No se lo reprocho a los muchachos. Cada nueva conquista democrática, como por ejemplo el voto secreto, es una concesión que hacen a los obreros, naturalmente, sólo *en cas d’urgence*.  

Ayer hablé con un comerciante francés que acababa de llegar de París. El negocio, miserable. ¿Y sabes lo que dice el asno? *Bonaparte fait pire que la république. Les affaires allaient mieux.* Es una verdadera suerte que los burgueses franceses hagan siempre a su gobierno responsable de las crisis comerciales. B. probablemente también tiene la culpa del desempleo en Nueva York y de las bancarrotas en Londres.  

Otro dato muy interesante (*tu sens ici l’influence de l’illustre* Seiler) sobre Bonaparte. Bangya, como te escribí, está en contacto con Szemere y Batthyány. Es agente de Batthyány. Me confió que Batthyány y Czartoryski trapichean con Bonaparte y lo ven casi a diario. Éste quiere asegurarse, a espaldas de Rusia y Austria, aliados en la emigración aristocrática y en las influencias de Polonia y Hungría; además les ha declarado definitivamente que, a pesar de Nicolás y de todo lo demás, invadirá Bélgica y tal vez también Baden, y además en breve.  

Ewerbeck me ha enviado 12 ejemplares de su voluminosa obra: *«L’Allemagne et les Allemands»*. Uno para ti. Jamás se ha visto ni oído cosa semejante. La parte histórica, que empieza *ab ovo*, es una copia de anticuados compendios escolares. Sus logros en la época moderna puedes juzgarlos por los siguientes datos: F. List ha introducido en Alemania la doctrina del librecambio, y Ruge, la ciencia social. Hegel se ha inmortalizado ilustrando a los alemanes sobre las categorías de la cualidad, la cantidad, etc. (literalmente), y Feuerbach ha demostrado que los hombres, en su saber, no pueden ir más allá del horizonte del entendimiento humano. Pedro Diisard (el hermano de Struvina) es uno de los más grandes paladines de la libertad alemana, y Freiligrath se ha dado a conocer como colaborador de la *N.Rh.Z.* Además, un estilo para partirse de risa. Por ejemplo: así como de los dientes del dragón de Jasón brotaron guerreros, así las tribus germánicas se andaban constantemente a la greña. *Romulus Augustulus était un jeune homme doux et agréable* y los alemanes están || acostumbrados desde hace tres siglos a que sus vecinos los llamen *bêtes*.  

¿Has leído el discurso estúpido e infame de Mazzini?  

Tuyo  
K.M.  

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