Friedrich Engels a Joseph Weydemeyer  
en Nueva York  
Manchester, 30 de enero de 1852  

I Querido Weydemeyer  

Con el vapor del sábado pasado (Europa, creo) te envié un artículo junto con una carta. Adjuntas, de nuevo unas líneas. Los números prometidos de la Revolution siguen sin aparecer por aquí, aunque tu última carta del 5 de enero los hacía esperar ya con bastante seguridad para el próximo vapor y desde entonces han llegado aquí 3 vapores de Liverpool y 1 de Southampton con noticias de Nueva York hasta el 17 de enero. Esperemos que no se te hayan atravesado dificultades que hayan impedido la aparición. Con el próximo vapor Cambria (de Boston, 21 de enero), que estará aquí el lunes 2 de febrero, espero en todo caso noticias tuyas.  

Mis expectativas acerca de la confiscación de los bienes de Luis Felipe y de un ministerio Persigny se han confirmado más rápidamente de lo que cabía esperar; la noticia, si el servicio está organizado de un modo más o menos decente, tiene que haber llegado a Nueva York a través de los periódicos de Liverpool al mismo tiempo que mi carta; apenas había echado yo la carta al correo cuando ya estaba aquí el despacho telegráfico al respecto. Tanto mejor. La cosa marcha de fábula, y marchará aún mejor.  

Weerth está otra vez de viaje; va a Holanda, Francia, Suiza, etc., y en este momento estará en Londres. He escrito a Marx para que lo pise un poco más, a fin de que te envíe algunas cosas, pero difícilmente tendrá sosiego para ello. Cuando uno ha estado todo el día correteando entre judíos holandeses ofreciendo estambre de lana y de lino, difícilmente se pone por la noche en el hotel a semejantes escrituras. Con todo, Marx le sacará sin falta lo que se le pueda sacar.  

El repentino silencio que el nuevo giro francés ha introducido en el chismorreo de la emigración es verdaderamente cómico. No oigo ni una palabra más de toda esa farsa.  

Los detenidos de Colonia están en una situación lamentable. Como no hay absolutamente nada contra ellos, la cámara de acusación ni los ha puesto en libertad ni los ha llevado ante el tribunal del jurado, sino que... ¡ha devuelto el asunto al primer juez de instrucción para una nueva investigación! Es decir, seguirán presos de momento, sin libros, sin cartas, sin comunicación entre sí ni con el mundo exterior, hasta que el nuevo tribunal del Estado esté listo. Justamente estamos tratando de denunciar esta infamia en la prensa burguesa inglesa.  
Muchos saludos.  
Tuyo  
F. E.  

Viernes 30 de enero de 1852.  

I Por vapor de Liverpool  
Sr. J. Weydemeyer  
7, Chambers' Street  
Nueva York (City.)