Karl Marx a Friedrich Engels  
en Manchester  

Londres, 24 de enero de 1852  

124 enero. 1852.  
28, Deanstreet, Soho.  

¡Querido Frederic!  

Te escribo sólo unas líneas, pues acaba de llegar una carta de Bermbach desde Colonia, que desearía que recibieras aún mañana. Es imprescindible que 1) sobre el asunto de Colonia me envíes una carta to the Editor of the Times, junto con unas líneas que yo enviaré por delante al corpus delicti. 2) que en tu propio nombre hagas lo mismo a las Daily News, aunque naturalmente el propio corpus delicti, i. e. la inserción misma, se firmará con «A Prussian» o algo por el estilo. Creo que a las «Times» le irá mejor el «Doctor» y a las Daily News el «Manchester Merchant», i. e. hallarán más posibilidades de ser aceptadas. Nombra a las personas por sus títulos. Dr. Becker, ¡Dr.! Bürgers, Dr. Daniels, Dr. Klein, Dr. Jacobi, Otto (un químico de renombre científico en Alemania), Röser y Nothjung. Ese Senado de Acusación de Colonia es el colmo de la cobardía. Por lo demás, los jueces, según la nueva ley disciplinaria, tampoco son ya «inamovibles», al menos sólo nominalmente.  

Tu artículo para Dana es famoso.  

Naturalmente, desde tu estancia aquí, al pobre Weydemeyer sólo he podido enviarle un artículo más. Las hemorroides me han atacado esta vez más que la Revolución Francesa. Veré qué puedo terminar la semana próxima. Las condiciones traseras aún no me permiten ir a la biblioteca.  

¡La confiscación de los bienes robados y mendigados de los Orleans!  
¡La retirada de Fould! ¡Persigny! ¡Bravo! ça marche.  

Es curioso cómo army, navy, colonies, fortifications and the whole administration están podridos bajo este extraño régimen de camarilla aristocrática, que los burgueses ingleses han arrastrado tradicionalmente consigo desde 1688 a la cabeza del poder ejecuti-

vo. Después del engreimiento inglés y de los aullidos liberales bajo la égida de Kossuth, después de los himnos de paz cosmopolita-filantrópico-comerciales durante la Exposición, en suma, después de este período de autoengreimiento burgués, es reconfortante que las canallas encuentren ahora que no es algo, sino todo, lo que está podrido en el Estado de Dinamarca. Y además, estos señores contemplan con demasiada comodidad las luchas continentales.  

Salud.  
Tuyo  
KM  

/Devuelve inmediatamente las 2 cartas adjuntas, al menos la de Cluß./