Karl Marx a Joseph Weydemeyer
en Nueva York
Londres, 23 de enero de 1852

I 23 de enero de 1852.
28, Deanstreet, Soho.
¡Querido Weydemeyer!

Por desgracia, mi indisposición no me ha permitido aún esta semana escribir para ti, es decir, para tu periódico. Con dificultad he pergeñado un artículo para Dana, quien no había recibido nada mío desde hace seis semanas o más. En años, nada me ha derribado tanto como esta maldita enfermedad hemorroidal, ni siquiera el último bochorno francés. Enfin, ahora me sentiré tanto mejor cuanto más duro ha sido estar por la fuerza apartado de la biblioteca durante cuatro semanas.

Sobre el 18 Brumario recibirás ahora otros dos artículos, el primero de los cuales saldrá de todos modos el próximo viernes, y el otro lo seguirá de inmediato, si no viaja al mismo tiempo.

Adjunto, el artículo de Pieper.

En lo que respecta a Lupus, lo he acuciado mucho y parece decidido a echar en tu periódico una mirada retrospectiva sobre la carrera húngara de Kossuth. Has cometido dos errores: primero, el no haber nombrado a Lupus junto a nosotros en tu anuncio; segundo, el no haberle pedido especialmente su colaboración. Repara esto último mediante una carta que puedes incluir en la dirigida a mí, y en la cual lo incites a escribir. Ninguno de nosotros posee su manera popular. Es extrêmement modeste. Tanto más hay que evitar toda apariencia de que se considera superflua su colaboración.

Debido a lo alejado que vivo de Freiligrath, y a que recibí el artículo de P. muy tarde, poco antes de la salida del correo, nos vemos hoy obligados a enviarte dos cartas en lugar de una. La próxima vez se evitará este asunto.

Adjunta va también una declaración de mi amigo Pfänder. (Bauer ya no está en nuestra Liga.) Debes imprimirla, pues la declaración de los de Windmill Street contra él apareció tanto en periódicos americanos como en europeos. Sería bueno que hicieras notar, al final de esta declaración, que ella solo contiene lo que, bajo las actuales circunstancias policiales, ha podido publicarse; (las cuentas entre Bauer y Pfänder por una parte y la antigua Liga por otra, además el control que la Dirección Central ejercía sobre la administración de aquellos || fondos, y nosotros constituíamos la mayoría de la Dirección Central — todos estos asuntos naturalmente no pueden ser publicados todavía), que, contando con las consideraciones que políticamente debemos guardar por nuestra parte en Alemania, la vieja chismosa y «Confusio» de la democracia europea, Arnold Winkelried Ruge, con alusión a aquellas historias (precisamente las de Pfänder y Bauer), que él mismo conocía tan solo por chismes de tercera o cuarta mano, trató de infundir sospechas ante el público contra mí y contra Engels, aunque el asunto no nos concernía en absoluto, exactamente igual que el burro nos hizo expulsar por los de Windmill Street, cuando nosotros ya habíamos denunciado la pertenencia a aquella asociación, tal como también lo indica la carta de Pfänder.

Puedes asimismo anunciar que se ha formado en Londres una nueva asociación obrera bajo la presidencia de Stechan, que se mantendrá igualmente al margen de la «Emigración», la «Agitación» y Great Windmill, y perseguirá una tendencia sérieuse.

Tu comprends, mon cher, que esta asociación nos pertenece, aunque nosotros solo enviemos a nuestros jóvenes; hablo de nuestra gente instruida, no de nuestros obreros. Estos acuden todos.

Stechan tiene algo de sólido, artesano-gremial, y algo de vacilante, pequeño-maestro, pero es capaz de formarse y ejerce gran influencia en el norte de Alemania. Por ello le he exhortado también a contribuir para ti. Poco a poco lo hemos ido empujando al primer plano, que él gustosamente evita, y a la oposición, que él gustosamente disimula. Willich le había pedido que garantizara el empréstito de Kinkel, a lo cual se negó. Recibido al principio con entusiasmo por Schapper-Willich y azuzado contra nosotros, su sana naturaleza le facilitó pronto descubrir la suciedad y la vaciedad de estos mozalbetes y de su séquito. Y así rompió abiertamente (algo contenido por Lochner y otros adjuntos que le habíamos dado de incógnito) con la chusma.

¿Es el A. Hentze nuestro Hentze de Hamm? En ese caso le escribiría, pues Willich sin duda ha hecho todo lo posible por calumniarme ante él. L'infâme!

El más cordial saludo de casa en casa.

Tuyo
K. Marx

/Material para folletos, etc., enviaré varios de una vez, lo mismo que las «Notes» de Jones. Sueltos cuesta demasiado. El «Northern Star» ya no está en manos de O’Connor, sino de una fracción cartista que está en contacto secreto con los Financial and Parliamentary Reformers./