Friedrich Engels a Karl Marx  
en Londres

Manchester, 6 de enero de 1852

Querido Marx:

Espero que para estas fechas te hayas restablecido por completo de tus padecimientos, y espero igualmente que tu mujer no me guarde rencor por más tiempo a causa del coup d’état que te sumió durante 2 días en tan profunda melancolía. En todo caso, te ruego que les transmitas mis mejores saludos, a ella y a tus hijos.

Dispondré un artículo para Weydemeyer con destino al vapor del viernes próximo, y espero obtener de ti alguna noticia de actualidad para la Tribune, que traduciré de inmediato. Por ese periódico no hay que afanarse, en verdad. Barnum se pasea a tamaño natural pavoneándose por sus columnas, y el inglés es espantoso —por lo demás, tiene asimismo algunas buenas cualidades que, por cierto, en nada atañen a los nuestros—. Si consigues hacérmelo llegar hasta el jueves —incluso con el segundo correo—, tendrás la traducción en Londres a tiempo para el vapor del sábado, a saber, con el segundo correo que llega allí el viernes. La semana próxima se retomarán entonces los artículos sobre Alemania y deberán rematarse con rapidez.

La chabacanería con que los austríacos imitan a L[uis] N[apoleón] y suprimen también acto seguido su Constitución es por demás grave. Ahora se armará una buena danza en Prusia —no cabe duda de que Prusia ha sido traicionada y vendida por Austria, y, si no suprime igualmente la Constitución, podrá muy bien ser aplastada por una alianza ruso-austro-francesa—.

En 1851, la industria algodonera inglesa ha consumido semanalmente 32 000 balas, frente a 29 000 balas en 1850. La totalidad del excedente, y bastante más, ha ido a la India Oriental y a China; la saturación de estos 2 mercados y el comercio interior alimentan hoy a Manchester casi por sí solos, ya que al Continente va muy poco. Esto ya no puede durar mucho más. Aquí la cosa se lleva al extremo, y baste de muestra el hecho de que los precios del algodón, ante una cosecha descomunalmente grande, se hallan en pleno ascenso, simplemente por la expectativa de un consumo aún mayor.

Engels a Marx. 6 de enero de 1852

De Weerth he tenido hoy unas líneas desde Bradford; pregunta por el desatinado Lüders, que le ha escrito. Si puedes comunicarme algo acerca de si ese viejo asno ha participado en las intrigas de allí y en qué medida, me será grato y tal vez resulte útil. Por lo demás, aquí nada nuevo; los negocios, entre nosotros, flojos; niebla y humo a mansalva.

Tuyo,  
F. E.  
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