Karl Marx a Ferdinand Freiligrath
en Londres
Londres, 27 de diciembre de 1851

27 de diciembre de 1851.
28, Deanstreet, Soho.
¡Mohrenfiirst!

Adjunto una carta de Ebner.

Hoy he recibido también otra carta de Weydemeyer. Escribe, entre otras cosas:

«En estos días ha llegado un emisario del "Agitationsverein" de Londres para contrarrestar los empréstitos de Kinkel. Probablemente esa gente se imagina que aquí en América todo se divide en kinkelianos y antikinkelianos, porque un puñado de refugiados ha hecho mucho ruido por nada. Con el espectáculo de Kossuth, hace ya mucho que se ha vuelto a olvidar a Kinkel, y los pocos miles de D. que reúne no valen en verdad la pena de tanto alboroto.»

«La venta de la Revue puedo encargármela aquí en todo caso. Asimismo, se podría colocar aquí todavía una cantidad de los poemas más recientes de Freiligrath.»

Después de que W. nos ha vuelto a dar una patada, dice lo que sigue: «Ante todo, un poema de Freiligrath: eso es lo que más tira.» Tómatelo a pecho y forja un canto de Año Nuevo para el Nuevo Mundo. En las circunstancias actuales, lo considero realmente más posible escribir en verso que en prosa, ya sea patético o humorístico. Por lo demás, si alguna vez hicieras el intento de elaborar artísticamente el humor que le es propio a tu majestad africana en la vida privada, estoy seguro de que también en este género representarías un papel de roué, pues, como tu mujer ha observado con razón, te gusta hacer de las tuyas.

Te enviaría la carta de W., si no tuviera que mostrársela antes a Engels, quien probablemente se quedará aquí hasta el jueves y esperaba encontrarte el martes pasado en el seno de la «Sinagoga».

La sociedad ha trasladado ahora el local a «Farringdon Street, City, Market House, en casa de W. J. Masters. Wine et Spirit Merchant». Sesión de ahora en adelante los jueves a las 9. La sociedad afirma ahora con razón que el local está en tu radio.

 Palmerston ha sido destituido por Russell, 1) para comportarse como héroe constitucional frente a Bonaparte, 2) para hacer una concesión a Rusia y Austria. No comparto la opinión de que este fait vaya a ejercer directamente influencia alguna sobre la suerte de los refugiados en general, ni mucho menos sobre la nuestra en particular, pero lo considero el precursor de un año políticamente muy movido para Inglaterra. Según lo que me dice Engels, también los comerciantes de la City comparten ahora nuestra opinión de que la crisis, retenida por toda clase de incidencias (p. ej., también los temores políticos, el alto precio del algodón del año pasado), etc., tiene que estallar a más tardar el próximo otoño. Y après les derniers événements estoy más convencido que nunca de que no habrá revolución seria sin crisis comercial.

Saludos de casa a casa.
Muriendo,
El Moro.