Karl Marx a Friedrich Engels  
en Manchester  
Londres, 25 de octubre de 1851  

25 de octubre de 1851.  
Querido Engels:  
Seguramente habrás recibido mi carta del pasado lunes. Dada tu gran exactitud en la escritura, me inquieta tu silencio.  

De Pieper no he vuelto a saber nada hasta este momento. Si no le ha ocurrido nada, su ligereza es imperdonable. Dronke aún no ha llegado. De Colonia, ninguna noticia.  

Adjunto una carta de Fischer, quien escribe como un verdadero filisteo democrático. De momento, il faut le laisser faire, pues ya no hay nada que cambiar. Con tal de que no cometa tonterías frente a Kinkel. Su carta parece apuntar en ese sentido.  

Pues bien, según nos enteramos ahora, Kinkel lo había dispuesto de la siguiente manera. De las 1.601 libras esterlinas, Schurz fue enviado en misión secreta a Bélgica, Francia y Suiza. Allí ha hecho que todos los grandes hombres, incluidos los diputados del Parlamento de Francfort (sin exceptuar al difunto Raveaux), otorgaran plenos poderes a K. y garantizaran al mismo tiempo la deuda que la futura república alemana habrá de contraer. La gran masa está ahora, pues, unida, y E. Meyen pudo promulgar en el New-Yorker Staatszeitung el gran secreto de que ahora se ha encontrado el sentido del futuro movimiento en Alemania, || a saber, el principio del Volksthum. Ni en sus mejores tiempos escribió este hombre tan estúpidamente como lo hace ahora. Estos tipos están en plena bancarrota intelectual. Adio  

Tuyo,  
K. M.  

Con Göhringer he aplazado el asunto de momento. Desgraciadamente, el burro se marcha el 1 de noviembre a España, después de haber vendido su negocio de aquí. Sin embargo, ya no tengo que temer ningún paso hostil de su parte.