Friedrich Engels a Karl Marx 
en Londres 
Manchester, 8 de septiembre de 1851 

Querido Marx:

Mañana se va mi hermano y por fin volveré a tener tranquilidad. En todo este tiempo no he estado solo ni un momento, y me ha sido sencillamente imposible enviarte el billete de banco antes del sábado, y además ambas piezas por el mismo correo, ya que los domingos sólo hay una entrega. Como hay peligro de sustracción, te doy los particulars del billete —estaba numerado: 01780, y fechado: Leeds 15 de julio de 1850. Si, por tanto, no te hubiera llegado, vete enseguida al banco y ordena el stop payment, lo que aún se hará a tiempo. Era un billete de cinco libras.

El viernes por la noche recibo de repente una carta de mi viejo, en la que me declara que gasto demasiado dinero y que debo arreglarme con £150.—. Naturalmente, no voy a tolerar esta ridícula exigencia, tanto menos cuanto que viene acompañada de la amenaza de, en caso necesario, ordenar a los Ermens que no me paguen más de esa suma. Le escribo en el acto, por supuesto, que no pongo un pie más en el escritorio, sino que inmediatamente empaqueto de vuelta a Londres en cuanto él intente poner en práctica esta infamia. El hombre está realmente loco. Todo el asunto es tanto más ridículo y absurdo cuanto que este punto ya había sido zanjado verbalmente entre nosotros hace tiempo y yo no le había dado absolutamente ningún pretexto para ello. Pienso arreglar la cosa con ayuda de mi hermano y de mi vieja, pero, de momento, tendré que restringirme algo, ya que, en total, he dilapidado aquí ya £230 y hasta noviembre, cuando haga un año que estoy aquí, no debo aumentar demasiado esa suma. En todo caso, esta nueva treta vuelve a ser muy desagradable y me irrita sobremanera, sobre todo la vil manera que emplea mi viejo en el asunto. Es cierto que este año no gana aquí con mucho lo mismo que el anterior, pero ello se debe únicamente a la mala administración de sus asociados, sobre los que no tengo control alguno.

¿Qué nueva treta es esa en París? Esta vez parece que la camarilla Hippopotamus ha caído en desgracia, y los nombres de los alemanes detenidos que conozco son todos viejos weitlingianos, de la época del 47 y anteriores. Parece que se entrecruzan ahí varias fullerías. El redentor suabo también parece encontrarse entre los afortunados. P. ¡Tanto mejor para él! Lo que averigües, compártelo conmigo.

Según comunican periódicos alemanes, los de Colonia no comparecerán ante las próximas Audiencias, las de octubre.

Mañana o pasado mañana, más.

Tuyo

Lunes 8 de sept.