Karl Marx a Friedrich Engels 
en Manchester 
Londres, 13 de julio de 1851 

113 July 1851. 
28, Deanstreet, Soho. 
¡Querido Engels!

He ido aplazando mi carta de día en día para darte íntegramente los documentos que se comunican más abajo. Pero como la integridad no será posible hasta dentro de unos días, escribo hoy para no hacerte esperar aún más una respuesta.

En primer lugar. De tu carta me parece deducirse que, durante la estancia del Viejo en Manchester, no te has enterado de que se ha impreso en la Kölnische Zeitung un segundo documento, bajo el título: «Der Bund der Communisten». Se trataba de la alocución al Bund redactada por nosotros dos — en el fondo, nada más que un plan de guerra contra la democracia. Por un lado, la publicación de la misma era buena, en contraste con el documento, en cuanto a la forma más o menos absurdo y en cuanto al contenido poco consolador, del Bürgers. Por otro lado, algunos pasajes agravan la situación de los ahora presos.

Según me entero por Louis Schüler desde Colonia, Bürgers escribe muy abatido desde Dresde. En cambio, en Colonia se cree en general en la puesta en libertad de Daniels, contra quien nada hay y por quien toda la llorona gritería de la santa ciudad se deshace en lamentos. Naturalmente, la ciudad lo considera incapaz de tales «necedades».

Miquel ha escrito desde Gotinga. En su casa ha habido varios registros. No se encontró nada. No ha sido encarcelado. De Gotinga han partido hacia Berlín, etc., 5 nuevos emisarios — gentlemen. La persecución de los judíos aumenta naturalmente el celo y el interés.

Lo más gracioso es que el tonto Augsburger „Allgemeine Zeitung“ hace del documento redactado por nosotros un hijo de los señores Mazzini-Ruge, se golpea el pecho una y otra vez, y no sabe formular mejor la conmoción de su entendimiento ante lo monstruoso que gritando a cada paso: ¡Locura! ¡Locura! ¡Locura!

La Trier'sche Zeitung, por supuesto — i. e., K. Grün —, se ha subido al caballo alto y ha demostrado la impotencia material a partir del primer documento, pero del segundo, en cambio, la impotencia «espiritual» del partido. Las frases «amigas de la luz» || y las más extremadamente «anárquicas» no faltan, por supuesto. ¡Hacerlo todo desde arriba! ¡Estado policial! Excomulgar formalmente a los que piensan de otro modo y excluirlos. ¡Mon Dieu! ¡Al final todo se acaba!

Ahora, a las tormentas de aquí, que acostumbran desencadenarse en una gota de lluvia.

Primero. El padre Willich se ha escurrido del cuartel — cuya disolución, al parecer, estaba decidida — y ha caído en profunda riña con la mayor parte de su guardia de corps.

Segundo. El gran Fickler ha llegado aquí. Lupus había estado con él en Estrasburgo unos días antes de su llegada a Inglaterra. Liebknecht tiene trato familiar con él desde hace tiempo. Así pues, ambos se dirigieron a verle el 5 de julio. Charló muy amablemente, habló de la necesidad de la reconciliación de los partidos, etc. Luego se sumó el gran A. Gögg. Llamó a Willich un «mero fantaseador», a Schapper un «sujeto repugnante» — después de haber oído algunas veces las trifulcas de esos tipos en el Windmill, se había separado de ellos y no había vuelto más a la posada. Fickler y Gögg se despacharon ambos especialmente contra el gran Kinkel, que aquí se las da puramente de parvenu afortunado y por ello se ha atraído la irritación de los otros grandes hombres. En cambio, a Rüge se le consideraba una especie de lumbrera.

Fickler preguntó por mi dirección y Lupus y Liebknecht se retiraron, embaucados por aquellos «hombres de bien» que se afanan por la «concordia».

Unos días después, Freiligrath me envió la siguiente carta que había recibido.

4, Brunswickplace north Brighton 
4 July 1851.

¡Querido Freiligrath!

Proyectamos una especie de club o asociación que suprima el carácter privado y no excluya a nadie del partido socialdemócrata revolucionario, salvo a quien quiera ser exclusivo o a quien se haya hecho a sí mismo imposible por su carácter y antecedentes.

Fickler, Goegg, Sigel, Ronge, Rüge impulsan el asunto y yo he tomado a mi cargo informarte e invitarte, si como supongo te interesas, a participar en un mitin con ese fin el 14 de julio (lunes en 8 días) a las 11 de la mañana en la vivienda de Fickler, 26 Yorkbuildings, que forman parte de New Road, más abajo de Bakerstreet. Hemos invitado a unas 24 personas || que conocemos como fiables y que han permanecido fieles. No conocíamos más por el momento.

Me habría gustado hablar contigo. Si tenemos éxito con el proyecto, cosas de ese tipo serán en seguida posibles en todos los casos. Aunque no te quedes en Londres, debes venir.

Con un saludo y un apretón de manos, tuyo 
A. Rüge.

Qu'en dis tu?

Ahora bien, Freiligrath ha cometido el gran error de no enviar su respuesta hasta ayer, 12 de julio, de modo que Rüge ni siquiera la recibirá antes de su viaje de Brighton a Londres. En general, F. se tomó el asunto con demasiada flema. Mais enfin, chacun sa manière d'agir. Lupus, a quien comuniqué la carta, escribió inmediatamente a Fickler:

«10 July. 51.

Ciudadano Fickler:

El 5 del corriente estuve con Liebknecht de visita en su casa. De la manera como usted se expresó ante nosotros no pude inferir en absoluto que ya el día anterior se hubiera enviado a Freiligrath la carta que se inserta a continuación.» … (Sigue la carta arriba reproducida.)

«Si el 5 del corriente hubiera podido sospechar remotamente que usted está en semejante relación con A. Rüge, ese perillán ridículamente desvergonzado, ciertamente no habría pisado su vivienda.

Puesto que usted ahora, como veo por lo que antecede, se asocia con un hombre «que se ha hecho a sí mismo imposible por su carácter y antecedentes» (por ejemplo, por su cobarde huida de Berlín, etc.) para todo partido verdaderamente revolucionario, y a quien todo el partido comunista en Alemania ha declarado ya proscrito, que quede constancia por estas líneas que no quiero ni puedo tener nada que ver con gentes que se mueven tan íntimamente en la esfera de un individuo como Rüge.

W. Wolff
3, Broadstreet
Golden Square.

P.D. Puede usted hacer de estas líneas el uso que le plazca. || Yo, por mi parte, las pondré en conocimiento de mis compañeros de partido.

El arriba firmante.»

Lupus recibió a continuación la siguiente respuesta:

L. 11 July 51.

¡Querido ciudadano Wolff!

En verdad mi facultad de presentir es tan escasa que ni remotamente me hizo temer la pérdida de su benevolencia y de su visita por el hecho de frecuentar al «perillán» Rüge. — Es más, ni siquiera sabía que, a este respecto, estoy ya bajo la tutela de una fracción de partido y bajo la dominación policial de los hombres del futuro. A esta estupidez, así como a la experiencia que en veinte años de acción política he hecho: que no hay partido político alguno que pueda evitar colaborar con perillanes, debo la decisión de tender la mano a todo hombre capacitado que quiera recorrer conmigo la senda revolucionaria; — ya vaya él solo hasta la mitad del camino hacia la meta que me he fijado; — ya me acompañe hasta allí o ya vaya más allá.

Las proscripciones políticas, como las religiosas, son anacronismos, incluso cuando emanan del emperador y del papa; — ¡cuánto más ridículas resultan cuando las fulminan los reyezuelos y papillos de un partido que, según confesiones que se han hecho manifiestas, está tan desarbolado como el de ustedes y que hoy transforma dentro de sus propias filas en «perillanes» a aquellos a quienes ayer todavía rendía honores casi divinos!

En el camino de mi vida he encontrado incomparablemente más «perillanes» que personas honradas, y los primeros me han engañado mucho menos que los segundos. Por eso no pierdo el tiempo en separar estas clases y me fijo sobre todo en la capacidad, que se necesita de las más diversas maneras.

Si quiere usted, pues, participar junto con Marx y Liebknecht — a quienes ruego ponga usted al corriente de esto — en el mencionado mitin, le invito a ello con la observación de que se trata meramente de una deliberación previa y de que la principal incomodidad para usted, como para la mitad de la sociedad en general, podría consistir en tener que prescindir de asiento para las partes menos nobles del cuerpo, lo cual contribuirá empero esencialmente a acelerar la deliberación. Con amistoso saludo,
suyo
Fickler etc.

Lo más cómico de todo el asunto es y sigue siendo el interminable esfuerzo de Rüge y su camarilla por imponerse al público con combinaciones siempre nuevas. Si no va como ABCDEF, seguramente irá como FEDCBA. Calcula tú cuántas variaciones y permutaciones de ese tipo son aún posibles. ¿Ha habido jamás una camarilla de burros tan ridículamente pretenciosa e impotente?
Tuyo
KM|

/A Propos. Las 5 libras recibidas. Llegaron como un deus ex machina, pues las circumstances están «asquerosas» y es difícil ver cómo salir de ellas. Escribe directamente a Klose (6, Upper Ruppert Street, near Princesstreet Soho), pues de lo contrario el burro creerá que su carta dirigida a ti, ya te acordarás, a propósito de las £ 10, no te ha llegado. /