Karl Marx a Friedrich Engels  
en Manchester  
Londres, 15 de abril de 1851  

15 de abril de 1851.  
¡Querido Engels!  
No has recibido carta y también ahora recibes sólo estas líneas, porque aguardo de un día para otro tu carta —la anunciada—. Adjunto una carta de Lupus. Ya le escribí a él hace 4 días, pero sin responder a las preguntas que a ti te planteó.  

Una carta de un tal Fischer, desconocido para mí, desde América. Por el momento he hecho que Liebknecht le escriba.  

La próxima vez te enviaré una carta de Rothacker. También ese burro es redactor en América. De su carta se desprende con claridad que desde el extremo lejano Oeste hasta el Este se aúlla, se insulta y se escribe contra nosotros por todas partes. Weitling trajo en su hojilla un artículo desde París (supuestamente, en verdad de Willich) contra mí y contra ti. Por otro lado, Schnauffer ha atacado al gran Willich.  

Struve, inmediatamente después de haberse hecho garante de los 10 millones, hizo circular un papelito por la City para mendigar dinero para emigrar a América, con Amalia. Le ha salido bien. El viernes pasado se largó, siempre con Amalia.  

Se dice que Willich se ha entregado con fuerza al tricker, bajo la guía de Göhringer. Por lo demás, estuvo 14 días con fiebre biliar, tras recibir la última respuesta del pseudobecker y del brindis adjunto. No salió en 14 días de la capilla, es decir, del cuartel. Y a su regreso a la Windmill llevó a discusión el brindis y la observación preliminar, probablemente para hacerse extender un testimonium paupertatis.  

Schapper ha elaborado una constitución para Inglaterra, puesto que en la misma Windmill, tras madura reflexión y prolija discusión, han decidido que Inglaterra no tiene una constitución escrita y, por tanto, debe recibir una. Y Schapper-Gebert le darán esa constitución. Ya está escrita.  

Schimmelpfennig ha viajado por Alemania y ha intrigado por todas partes  

fuertemente contra nosotros, en interés común de Willich-Schapper,  

Ruge-Kinkel, Becker-Siegel. Sobre todo en los focos del entusiasmo por Kinkel y muy especialmente en Westfalia, Osnabrück, Bielefeld, etc., donde esos tipos nunca nos tuvieron simpatía, el chismorreo es infinito.  
Tuyo  
K.M.