Querido Marx,

El asunto del brindis por Blanqui se está desarrollando realmente de manera espléndida. La declaración de Vidil, frente a Louis Blanc, es impagable: el tipo queda puesto ante Francia e Inglaterra como un vulgar mentiroso. Barthélémy se ha metido en un lío maravilloso. — No entiendo un pasaje de tu carta: Vidil declara: «El Comité constaba de 13 personas, no de 6... Él se encontraba entre los 6.» ¿Quiénes son esos 6? ¿Los firmantes de la primera declaración o acaso la fracción que votó por la presentación del brindis por Blanqui?

Los chismes entre los alemanes también son gratos. Vi el informe del banquete en el Daily News; como la cosa fue respetable, esta vez el señor Mazzini tampoco se ha molestado en acudir. «¡El general Haug presidiendo!» Este tipo promete convertirse en una caricatura del général Dubourg de 1830. A juzgar por el anuncio en el Times, la Golden Star Tavern de Goehringer es ahora muy respetable. Ya que necesito reunir todos los chismes, no estaría mal enviar una patrulla de reconocimiento por allí; il s'en trouvera bien un qui voudra mettre son nez dans cette merde-là, aun a riesgo de ser echado a la puerta.

Last — but not least —, las willichianas han contribuido en gran medida a alegrar mi desayuno de hoy. ¡Menudo cabeza de borrego! El cómo pudo tomar la carta de Schramm como respuesta a la primera suya, es algo que difícilmente alcanzo a comprender. Pero la posibilidad de una dictadura militar en la provincia del Rin, sin prensa que pudiera hostigarlo, sapristi, eso tenía que trastornarle la cabeza a este necio de bestia. ¡Puro capitaine d'armes y sargento! ¡La revolución social mediante el sustento de pobres a las familias de la Landwehr; la estadística reducida a un registro de «reservas, ganado, medios de transporte y hombres»! Este plan revolucionario deja completamente en ridículo al anterior, el de conquistar Alemania con 5000 hombres. Si esto no convence a la Landwehr, habría que desesperar de la humanidad. «Yo traería conmigo a algunos hombres, convocaría a otros»: ¿sabes lo que se traía entre manos ese tipo? «El ciudadano Karl Marx queda convocado a presentarse en Colonia en el plazo de 48 horas y a asumir la dirección de la hacienda y de las reformas sociales bajo la vigilancia y control del ciudadano Gebert. La desobediencia a esta orden y cualquier insubordinación o razonamiento, así como las bromas improcedentes, serán castigados con la muerte. El ciudadano Marx recibirá para su custodia un suboficial y seis hombres.»

— ¡Y cómo habla ese tipo de Schapper! «Nous ne voulons plus de jouisseurs!» Así que incluso el espartano Pot, medio a medias, y el inofensivo botellazo del cerdo gordo ya le parecen sibaritismo a este sargento que bebe gratis y se basta a sí mismo. Aunque, quién sabe si el cerdo gordo no procedería, en caso de un sitio de Colonia, como el noble Palafox en Zaragoza, quien durante todo el segundo asedio (el propiamente dicho) de Zaragoza no se dejó ver, porque andaba alborotando en un sótano a prueba de bombas de un convento, entre toneles de vino, con 3 o 4 calaveras y una caterva de putas, y sólo se dejó ver cuando debía firmar la capitulación.

Pero, ¿a qué responde Willich en esa tercera carta, jubilosa, segura de la victoria, que sólo cojea por el dinero? ¿Le ha enviado Schramm una segunda, o ha contestado Becker a la segunda carta de W.? Explícamelo, y dime si necesitas que te devuelva ahora esos papeles; me gustaría guardarlos todavía un tiempo aquí para tomar cuando convenga las notas necesarias.

La especulación ferroviaria vuelve a estar brillante: desde el 1 de enero, las acciones han subido en su mayoría un 40 %, y las peores son las que más. ¡Ca promet!

Tu F. Engels  
Miércoles, 19 de marzo de 1851.