Friedrich Engels a Karl Marx 
en Londres 
Manchester, 26 de febrero de 1851 

I. Querido Marx:

Tu carta del 23, con matasellos del 25, me ha llegado esta mañana. En adelante, dirige siempre a mí, a cargo de los señores Ermen & Engels, Manchester. Las cartas me llegan con más seguridad y más rapidez, pues a menudo vuelvo a casa a horas irregulares y los empleados de correos, de todos modos, a veces envían a mi despacho las cartas dirigidas a mi domicilio, donde en cualquier caso estoy una vez al día. Utiliza en lo posible el primer correo vespertino de Londres — hasta las 6 en Charing Cross, o hasta las 7, las 6 en las pequeñas oficinas; las cartas están entonces con seguridad a la mañana siguiente a las 10 en el despacho.

Has olvidado adjuntar la carta de Dronke. Envíamela pronto, quisiera escribirle, en especial para reanudar la correspondencia con Lupus, del que no sé en absoluto dónde se encuentra, pues no recibo respuesta a todas mis cartas. Si prefieres no cargar con el porte de las cartas al extranjero, así como con el franqueo, envíamelas o haz que me las dirijan a mí, yo se lo cargaré a la firma. —

Le Constitutionnel dice que D’Ester ha sido expulsado de Suiza y que ya la ha abandonado — ¿sabes algo de ello?

Tu atlas está a salvo. Finalmente me he negado a venderlo y lo conservo de momento aquí, pues lo necesito mucho; ahora leo la historia del Consulado y del Imperio en historiadores franceses e ingleses, en especial en lo militar. Lo mejor que hasta ahora he encontrado en este sentido es la History of the War in the Peninsula de W. P. Napier (hoy general). Este tipo tiene sus manías, como todos los Napier, pero al lado de ellas posee enorme cantidad de common sense y, lo que es más, una mirada muy certera para enjuiciar el genio militar y administrativo de Napoleón. Un francés sería absolutamente incapaz de escribir un libro así. Thiers, en cuanto a fiabilidad histórica e incluso a enjuiciamiento correcto, no es ni un piojo más alto que el miserable tory Southey, el difunto poeta laureado, que también ha escrito una historia injuriosa y rodomontesca de la guerra de España. Napier sólo ensalza demasiado a su general en jefe Wellington; pero aún no he avanzado lo suficiente en su exposición para poder juzgarlo definitivamente.

Las comunicaciones sobre los ciudadanos Blanc y Harney las tomaré ad notam. De este último aún no he sabido nada. Que su espíritu familiar estaba en juego en esta historia, ya me lo había figurado. Ella tiene una veneración sin límites por los grandes hombres y, en general, se ha vuelto cada vez más desagradable. Él, por lo demás, en cualquier caso tendrá que sentirlo cuando vuelva a dar señales de vida. En cuanto al pequeño Blanc, no vendría mal que en la próxima ocasión nos ocupáramos una vez de sus œuvres complètes — tú la organisation du travail y la Histoire de la révolution, yo los Dix ans, salvo criticar conjuntamente la association du travail puesta en práctica después de febrero y las «Pages d’histoire». En Pascua voy a Londres, y allí ya se podrá hacer algo. Los libros mismos se podrían conseguir baratos aquí en reimpresión belga. Puesto que mi intriga con mi viejo ha tenido un éxito completo, al menos hasta ahora, puedo establecerme aquí definitivamente y, de todos modos, haré que me envíen mis libros desde Bruselas. Si acaso tienes que hacerte enviar algo de Colonia, házmelo saber; escribiré en estos días a Daniels a causa de mis cosas, y entonces podemos hacer que lo envíen en un solo paquete. Nota bene: cualquier cosa, menos libros ingleses reimpresos en el continente. El desarrollo de la historia con mi viejo y la nueva intriga que he tenido que urdir, por una parte para prolongar aquí mi carácter indispensable y, por otra, para protegerme de un exceso de trabajo en el despacho, te lo contaré de palabra; en 6 semanas es de todos modos Pascua, y el asunto es complicado. Lo que es seguro es que mi viejo habrá de pagármelo todo bien caro en dinero contante, sobre todo cuando haya estado aquí y yo lo haya hecho caer aún más en la trampa. La dificultad es ésta: conseguir una posición oficial como representante de mi viejo frente a los Ermen, y sin embargo, dentro de la firma de aquí, no tener ninguna posición oficial con obligación de trabajar y con salario de la firma. Pero espero llevarlo a cabo; mis cartas comerciales han encantado a mi viejo, y él considera mi permanencia aquí como un gran sacrificio. Ceci me vaut, ou me vaudra sous peu, £5. — additionnelles par mois, sauf additions futures.

Tu F. E.
Miércoles 26 de Feb.

No te olvides de enviarme, para solaz en mi soledad, los chistes de Colonia, tan pronto como los tengas y los hayas leído.