Karl Marx a Friedrich Engels
en Manchester
Londres, 11 de febrero de 1851

11 de febrero de 1851.
¡Querido Engels!
¡Adelante, Crispín!

Acabo de enterarme de que esta tarde ha tenido lugar un mitin en Tottenham Court Road con motivo de la muerte de Bern. En la tribuna estaban sentados, como presidente: Schapper, etc., Louis Blanc y los demás miembros del nuevo comité de la Liga de los Pueblos. En las primeras filas del auditorio se sentaba Harney con su esposa. El grueso de los asistentes lo formaba la Great Windmill Street. Schapper pronunció con aplauso, en inglés, su inevitable discurso: war to the knife! Louis Blanc no habló mejor. ¡Vive la Guerre! Tausenau, también presente, habló sobre Bern. Harney soltó un largo discurso, y según dicen bueno, en el que por fin aclamó a Blanqui, Barbès y, para terminar, a Louis Blanc como el mesías socialista.

Qu’en dis-tu?

Si tú aparecieras en un mitin presidido por Th. Clarke, Esq., y con tu presencia y tus discursos dieras realmente peso al mitin, ¿consideraría eso leal el amigo Harney?

No le basta, pues, con hacer propaganda de Ruge en su *Friend of the People*; indirectamente tiene que hacer también la de Schapper-Willich.

Me había hecho llamar el domingo pasado. El objetivo era mover a Jones a aceptar el título de “friend of the people”. No fui. Para ese fin, puede dirigirse a L. Blanc, Landolphe, Schapper o Willich. Estoy *fatigué* de este incienso público con que Harney no se cansa de sahumar a los *petits grands hommes*.

Aparte de esta incidencia, de que también tú, Brutus (Harney), si no tomas partido contra nosotros, al menos haces de imparcial, mientras Engels actúa por ti en Manchester, Eccarius escribe en tu periódico y yo, de vez en cuando, trabajo a Jones para ti — aparte de esto, me agrada mucho el aislamiento público y auténtico en que nos encontramos ahora tú y yo, los dos. Corresponde enteramente a nuestra posición y a nuestros principios. El sistema de concesiones mutuas, de medias tintas toleradas por decoro y la obligación de cargar ante el público con la parte de ridículo que a uno le toca en el partido entre todos estos asnos, eso se ha acabado ya.

Ahora, te ruego que contestes pronto también a estas líneas. Aquí apenas me veo más que con Pieper y vivo completamente retirado. Comprenderás, pues, cuánto más te echo de menos aquí y la necesidad que tengo de desahogarme contigo.

Verás mañana en los periódicos que la dotación ha sido rechazada por una mayoría de 104 votos.

Tuyo
K. M.