Friedrich Engels a Karl Marx
en Londres
Manchester, 8 de enero de 1851

I Querido Marx:

Adjunto giro postal por £1, los detalles como de costumbre. Mi comprador —nuestro dependiente— parece haber gastado mucho últimamente y no querer tomar demasiado dinero de una vez de la firma. No quiere entrar del todo en razón —no lo presiono demasiado, cela se conçoit. Yo mismo he incurrido en gastos muy cuantiosos a causa de los desembolsos de mi viaje a Londres, de lo contrario te enviaría con mucho gusto la suma completa; así que por hoy debo limitarme a cumplir el deber de un consignatario ordinario y enviarte 7/10 del valor a cuenta. La otra mitad seguirá —a más tardar— en los primeros días de febrero —tal vez antes, en cuanto haya salido una carta de la firma a mi viejo que contenga los pagos que se me han hecho.

Jones estuvo aquí y se enfrentó a sus enemigos en un mitin público en su propio local. Leach y Donovan le hicieron oposición. El debate no fue del todo lo que yo esperaba. Pequeñas artimañas bélicas por ambas partes; mucha chronique scandaleuse, que consolaba de más de una Annehmlichkeit londinense. Del lado de Jones, la superioridad del talento declamatorio. Leach, en cambio, enormemente imperturbable, pero por momentos horriblemente absurdo. Donovan, una vulgar notabilidad local intrigante. Jones, por lo demás, se vio forzado —por la NRhZ y mi presencia— a declararse red republican y partidario de la nationalization of landed property, mientras que Leach se presentó como representante pleno de las Co-operative Societies, y precisamente también en la medida en que éstas repudian la agitación política. Estas sociedades, por lo demás, parecen ser ahora muy numerosas en Lancashire, y Jones y sus amigos temen que, en caso de alguna alianza entre ellas y los cartistas, el Chartist movement caería en sus manos. Esta circunstancia explica muchas de las concesiones que Harney tuvo a bien hacerles.

El éxito de la intervención de Jones aquí fue todo lo que cabía esperar; en el punto de decisión entre él y el Manchester Chartist Council planteó la cuestión del reconocimiento de la Ejecutiva en Londres,

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Engels a Marx - 8 de enero de 1851

los votos estuvieron igualmente divididos, aunque Leach & Co. habían tenido cerca de 3 horas para traer a su gente al mitin y había acudido una masa considerable. Al comienzo, cuando la concurrencia era aún puramente casual (Leach había calculado que J. no podría estar presente antes de las 9, pero ya estaba allí a las 8, lo que L. le tomó muy a mal), J. fue recibido con entusiasmo.

En compañía de cartistas a los que quiere ganar o apegar más a sí, Jones no es en modo alguno tan ingenuo como cuando está entre nosotros. He is very wide awake. Tal vez un poco demasiado —uno de los nuestros, al menos, «nota la intención».

De los amigos de H[arney] aquí, uno es un escocés aburrido con sentimientos infinitos y, por tanto, discursos interminables; el segundo, un muchacho pequeño, resuelto y exaltado, sobre cuyas capacidades intelectuales aún no tengo claridad; un tercero, del que Harney no me habló, Robertson, me parece con mucho el más sensato. Procuraré organizar con estos individuos un pequeño club o reunión regular, y discutir con ellos el Manifiesto. Harney y Jones tienen aquí una masa de amigos, y O’C[onnor] una masa de enemigos ocultos, pero mientras no cometa un acto de grandiosa deshonra pública, oficialmente no se le podrá derrocar aquí. J., por lo demás, habló de él y de Reynolds en el mitin con el menor respeto posible.

Una buena noticia que me concierne me la comunicó estos días mi cuñado: mi propuesto socio americano estuvo en Londres, y tras una conversación entre ambos resultó que yo no soy el hombre que sirve para su negocio. América queda, pues, aplazada por tiempo indefinido, ya que ahora no puede formarse ningún nuevo proyecto sin mi consentimiento.

Muchos saludos a tu mujer y a tus hijos.

Tuyo

M., 8 de enero de 1851.