Karl Marx a Friedrich Engels en Mánchester, Londres, 23 de noviembre de 1850

Londres, 23 de noviembre de 1850.

Querido Engels:

Tu carta ha hecho mucho bien a mi mujer. Se encuentra en un estado realmente peligroso de excitación y debilidad. Había amamantado ella misma al niño y, bajo las circunstancias más difíciles, con los mayores sacrificios, había comprado su existencia. A esto se añade el pensamiento de que el pobre niño ha sido una víctima de la miseria burguesa, aunque no le ha faltado ningún cuidado en particular.

El señor Schramm está completamente echado a perder y se encuentra en una de sus épocas más repugnantes. Durante dos días, el 19 y el 20 de noviembre, no se dejó ver en absoluto por nosotros, vino entonces un minuto y desapareció de nuevo inmediatamente tras algunas frases tontas. El día del entierro se había apuntado para acompañar en el coche, llega un instante antes de la hora fijada, no dice una palabra del entierro, sino que cuenta a mi mujer que tiene que darse prisa en irse para no llegar tarde a comer con su hermano. Comprenderás cómo, en el presente estado irritable de mi mujer, la conducta de este hombre, que ha disfrutado de tanta amistad en nuestra casa, tiene que ofender.

Jones me ha explicado detalladamente la verdadera situación de Harney. Está sous le coup de la justice. Su periódico, a juzgar por todo su contenido, debería haber llevado el sello. El gobierno solo espera una mayor difusión para echarle mano. El proceso contra Dickens ha sido entablado solo como precedente contra él. Si entonces le echan mano, puede, aparte de la pena propiamente dicha, pasar 20 años en prisión por la imposibilidad de depositar las fianzas.

Bauer y Pfänder han ganado su proceso. Roberts fue su abogado.

Tuyo,
K.M.