Friedrich Engels a Joseph Weydemeyer  
en Fráncfort del Meno  
Londres, 25 de abril de 1850  

Querido Weydemeyer:  

Tu carta a Marx, junto con £5 —para los fondos de los refugiados y el anexo para mí—, ha llegado hoy. Entretanto habrás recibido dos cartas con declaraciones, llamamiento y rendición de cuentas del comité de refugiados. Imprímelas lo más rápidamente posible, y haz todo lo que puedas en los alrededores para reunir fondos para los refugiados. Las demás circunstancias las verás por la carta adjunta para Dr[onke]. Tal vez pueda conseguirse algo en Franconia, Núremberg, Bayreuth, etc. La Neue Rheinische Zeitung circulaba allí ampliamente. Si tienes una dirección para Múnich, escribe también allí. Comprendes que ahora, cuando los asnos de Struve y consortes, en vísperas de la revolución, tratan de volver a los periódicos por medio de los refugiados, se convierte para nosotros en una cuestión de honor seguir apoyando por lo menos a nuestros refugiados, y no dejar que los mejores de los recién llegados caigan de nuevo bajo la férula de estos asnos.  

Creíamos que los dos números siguientes de la Revue —el 2º desde hace 5 semanas, el 3º desde hace por lo menos un par de días— estaban en tus manos. ¡Así que el asno de Naut no te los ha enviado en absoluto! Hoy mismo ha salido una carta enérgica para él, exigiéndole que te los envíe de inmediato. Debe tener el 3er número desde hace 8 días. Por lo demás, no hagas ninguna crítica al respecto hasta que tengas también el 3er número, que cierra por completo la primera serie de artículos.  
Adiós, tuyo  
F. E.  

Londres, 25 de abril.  

Acabamos de oír que en varios periódicos alemanes los miserables Struve, Tellering, Schramm, Bauer (Stolpe), etc., difunden que nuestro comité se devora los fondos de los refugiados. También por carta se difunde esta infamia. Tú no puedes haberlo leído en ninguna parte, de lo contrario ya habrías salido en nuestra defensa hace tiempo. Sabes que a todos nosotros la revolución no nos ha costado más que dinero, nunca nos ha reportado un céntimo; que incluso la Neue Preußische Zeitung, etc., nunca se atrevió a reprocharnos semejantes cosas. Sólo los piojosos demócratas, los impotentes «grandes hombres» de la pequeña burguesía han sido lo bastante canallas para semejante bajeza. Nuestro comité ha rendido cuentas ya tres veces; en cada ocasión se ha instado a los remitentes de dinero a que designen mandatarios para examinar los libros y los recibos. ¿Qué otro comité ha hecho esto? Hay recibo de cada céntimo. Ningún miembro del comité ha recibido jamás un céntimo de los fondos, ni lo reclamará nunca, por muy apurado que estuviera. Ninguno de nuestros mejores amigos ha recibido nunca más que el último refugiado; ninguno que tuviera una fuente de ingresos recibió un sou.  

Si el Dr. ya no está allí, abre la carta, léela y remítesela.  

P. Calais.  

Sr. J. Weydemeyer  
Redacción de la Neue Deutsche Zeitung  
Fráncfort del Meno