Friedrich Engels a Jakob Lukas Schabelitz 
en Basilea 
Lausana, 24 de agosto de 1849 

Querido Schabelitz:

Te estoy sumamente agradecido por la pronta remisión de una carta dirigida a mí. Como no puedo recibir mis cartas directamente y no sabía ninguna otra dirección, me vi obligado a molestarte con ello. Tal vez recibas aún una o dos para mí, y seguramente tendrás la bondad de enviármelas igualmente.

Me encuentro ahora en Lausana, escribiendo mis memorias sobre la farsa revolucionaria palatino-badense. Me conoces demasiado bien para suponer que yo hubiera participado políticamente en este asunto de antemano perdido. En Karlsruhe y en Kaiserslautern me he burlado muy a gusto de las meteduras de pata y de la indecisión de los gobiernos provisionales, he rechazado todos los puestos, y sólo cuando llegaron los prusianos fui a Offenbach, a casa de Willich, e hice la campaña como su ayudante. Ya en el cuartel general, ya ante el enemigo, llevando siempre la correspondencia con el alto mando, en permanente comunicación con D’Ester, quien como «camarilla roja» impulsaba hacia adelante al gobierno, en varios combates y por último en la batalla de Rastatt, tuve ocasión de ver mucho y de enterarme de mucho. Sabes que soy lo bastante crítico para no compartir las ilusiones de los corrientes republicanos vocingleros y para ver a través de la pusilanimidad oculta tras las grandes palabras de los jefes.

La cosa concebirá la historia, como corresponde a la N. Rh. Z., de un modo distinto a las demás narraciones anunciadas sobre el tema. Sacará a la luz unas cuantas vilezas más, y contendrá en particular muchas novedades sobre las historias, hasta ahora casi completamente desconocidas, del Palatinado. No será grande, unos 4 a 6 pliegos.

Hasta ahora no he tenido sosiego para buscar un editor. No quisiera enviar el manuscrito a Alemania, se corre el riesgo de que sea sustraído en el correo. Como conozco poco el comercio de libros en Suiza, he querido escribirte para saber si tu viejo acaso pertenece a la clase de editores adecuados para tales escritos y, NB., que pagan, pues necesito dinero, il faut que l’on vive. No necesito decirte que la cosa será grata de leer, y de que se comprará en Alemania (no será confiscable, le sujet n’y prête pas) te responde mi nombre. Si, pues, es posible cerrar un negocio con tu señor padre, me confío a ti; y si no, también está bien. En ese caso, no me negarás de todos modos tus demás consejos, también sobre posibles editores alemanes, pues en lo tocante al comercio de libros alemán ando también muy a tientas.

Escríbeme, pues, lo antes posible sobre esto y recibe los mejores saludos de

Tu  
F. Engels  

8, place de la Palud,  
Lausana, 24 de agosto de 1849  

Monsieur  
J. C. Schabelitz fils.  
Bale.