[París, 17 de agosto]
Querido Engels:

No sé si has recibido correctamente mi primera carta —respuesta a tu primera carta remitida a mi mujer—, pues tu dirección era muy imprecisa. Te habría contestado también a la segunda si no hubiera estado enferma toda mi familia aquí presente y yo tan impedido. Te repito una vez más la angustia que mi mujer y yo hemos pasado por tu causa, y lo alegremente sorprendidos que nos quedamos al recibir noticias seguras tuyas.

Por la fecha ves que el Ministerio del Interior, a raíz de mi reclamación, me ha dejado por ahora en paz en París. El departamento de Morbihan, que me habían asignado, es mortal en esta estación: los pantanos pontinos de Bretaña. Comunicar por escrito algo sobre el asunto del 13 de junio sería, en este momento, imprudente. No creo que se respete el secreto postal, al menos no sé si se respeta.

El estado general de aquí puedo describírtelo en dos palabras: descomposición de la mayoría en sus elementos originarios, hostiles entre sí; el bonapartismo comprometido para siempre; malestar entre los campesinos por el mantenimiento de los 45 céntimos; los viticultores furiosos por la amenaza de mantener el impuesto sobre las bebidas; en la || opinión pública ya sopla de nuevo un viento antirreaccionario; en la Cámara prorrogada y en el Ministerio, la reacción se vuelve exclusivamente dominante y está ocupada en eliminar del gabinete a la pandilla de Barrot-Dufaure. Tan pronto como este hecho se produzca, puedes confiar en una pronta resurrección revolucionaria.

No sé si en Suiza tienes oportunidad de seguir el movimiento inglés. Los ingleses lo han reanudado exactamente en el punto en que fue interrumpido por la revolución de febrero. El partido de la paz no es, como sabes, más que un nuevo disfraz del partido del libre comercio. Pero esta vez la burguesía industrial actúa de manera aún más revolucionaria que en la agitación de la Anti-Corn Law League. Dos cosas:

1) La aristocracia, atacada de raíz en el interior por la abolición de las leyes de cereales y del Acta de Navegación, debe ser arruinada también en su política exterior, en sus ramificaciones europeas. Inversión de la política de Pitt. Antirrusa, antiaustriaca, antiprusiana, en una palabra: a favor de Italia y Hungría. Cobden ha amenazado formalmente con el boicot a los banqueros que prestaran dinero a Rusia, ha abierto una verdadera campaña contra las finanzas rusas. 2) Agitación por el sufragio universal, para separar políticamente por completo a los _tenants_ de la nobleza terrateniente, dar a las ciudades la mayoría absoluta en el Parlamento, anular la Cámara de los Lores. || Reforma financiera para cortar los ingresos eclesiásticos y los ingresos políticos de la nobleza.

En ambas agitaciones, cartistas y librecambistas unidos. Harney y Palmerston aparentemente amigos. En el último mitin celebrado en Londres, O'Connor y el coronel Thompson una sola alma.

Esta campaña económica contra el feudalismo y la Santa Alianza, de consecuencias incalculables.

Hungría, magnífica. ¿Pero esta cochina Prusia? ¿Qué dices tú? Las pálidas canallas están siendo cebadas ahora en Sajonia, Baden, el Palatinado. Si envían un ejército en ayuda de los austríacos, lo hacen de manera que ellos mismos se quedan en Bohemia y se dejan cebar allí. Pero la miserable Prusia —solo temo que sea demasiado cobarde— está perdida tan pronto como participe en el asunto húngaro, que en cualquier caso desembocará en una guerra universal.

Ahora, querido mío, ¿qué hacer por nuestra parte? Hay que lanzarnos a una empresa literaria y mercantil; espero tus propuestas.

Rother Lupus aquí, en la misma casa conmigo; Dronke también en París, pero es un hombrecito de la escuela de E. Meyen. Lupus está en Zúrich, dirección: Dr. Lüning.

No necesitas escribir especialmente a M. Ramboz. Es mi seudónimo. | Así que la dirección es simplemente esta: | Monsieur Ramboz, 45, rue de Lille.

¡Salud!
Ch. M.