Karl Marx a Friedrich Engels 
en Kaiserslautern 
París, 7 de junio de 1849

I París 7 junio. 
45. Rue de Lille. 
¡Querido Engels!

Te escribo en esta carta poco detalladamente. En primer lugar, debes responderme si ha llegado sin daños. Creo que las cartas son nuevamente abiertas con amore.

Aquí reina una reacción monárquica más desvergonzada que bajo Guizot, solo comparable a la de después de 1815. París está sombrío. A ello se suma el cólera, que hace estragos de forma extraordinaria. A pesar de ello, una colosal erupción del cráter revolucionario nunca ha estado más inminentemente cercana que ahora en París. Los detalles sobre esto más tarde. Me reúno con todo el partido revolucionario y en unos días tendré a mi disposición todos los periódicos revolucionarios.

En lo que respecta a los enviados palatinos-badenses aquí presentes, Blind, asustado por un ataque real o supuesto de cólera, se ha retirado al campo a unas horas de París.

En cuanto a Schütz, hay que señalar lo siguiente:

1) El gobierno provisional lo coloca en una falsa posición al no enviarle informes. Los franceses exigen hechos [des faits] y ¿de dónde va a sacarlos si ningún diablo le escribe? Tienen que llegarle despachos con la mayor frecuencia posible. Está claro que en este momento no puede conseguir nada. Lo único alcanzable es echar polvo a los ojos al gobierno prusiano, haciéndole posible reunirse a menudo con los jefes de los montagnards.

2) Un segundo error imperdonable del gouvernement provisoire du Palatinat es que a espaldas del enviado oficial se encarga a una masa de alemanes piojosos esta o aquella misión. Esto debe terminar de una vez por todas si Schütz ha de mantener al menos los honores de su posición frente a los montagnards, y en este momento —frente a Prusia— ese es sin duda el contenido íntegro de su misión.

Que por lo demás se entera de poco, se comprende de suyo, pues solo se reúne con algunos montagnards oficiales. Por lo demás, lo mantendré siempre al corriente.

Por mi parte, debo exigir que me escribas por lo menos dos veces a la semana con regularidad y, además, en el momento en que ocurra algo importante, inmediatamente.

En el folletín de la Kölnische Zeitung sobre el movimiento palatino, fechado en Dürkheim an der Haardt, se dice entre otras cosas:

«Del señor Marx, redactor de la Neue Rheinische Zeitung, no se habla bien. Se dice que declaró al gobierno provisional que aún no había llegado su hora; que por el momento se retiraría.» ¿Cómo concuerda esto? Los miserables alemanes de aquí, con quienes evito por lo demás todo encuentro, tratarán de pregonar esto a voz en grito por todo París. Por eso considero bueno que vosotros, en la Karlsruher o Mannheimer Abendzeitung, contéis sin rodeos en un artículo de corresponsalía que estoy aquí como representante del comité central democrático. Lo considero también útil porque mientras aquí en este momento, sin posibilidad inmediata de alcanzar resultado alguno, hay que hacer creer a los prusianos que se urden aquí intrigas terribles. Il faut faire peur aux Aristocrates.

Ruge es aquí igual a cero.

¿Qué hace Dronke?

Tienes que ver, por lo demás, de conseguirme dinero en alguna parte; sabes que las últimas sumas que ingresaron las he gastado, pour faire honneur aux obligations de la Nouvelle Gazette Rhénane, y en las presentes circunstancias no puedo ni vivir completamente recluído, ni mucho menos caer en aprietos de dinero.

Si te es de algún modo posible, envíame un artículo en francés en el que resumas todo el asunto húngaro.

Comparte esta carta con D’Ester. Dale mis mejores saludos. Si he de escribir bajo otra dirección, indíquenmela.

Marx | 
/Escríbeme bajo la dirección: M. Ramboz 45 rue de Lille./

I A Herr Fr. Engels 
a preguntar en casa del Dr. D’Ester. |