Köln, 15 de enero de 1849

Köln, 15 de enero.

¡Estimado Teilering!

Usted calcula siempre mal los días de correo, porque cree que el correo austríaco y el de Berlín llegan aquí con regularidad. Pero siempre llegan con 1 o 2 días de retraso y muy irregularmente. Su primera carta desde Viena la recibí en la noche del 10. El 11 envié de inmediato una carta a Oderberg, poste restante, con un envío de 50 táleros en asignaciones de caja. Así, pues, tendrá usted que volver en todo caso a Oderberg para recibir el dinero.

Recibirá los periódicos tan pronto como, de regreso de Oderberg, me escriba inmediatamente dónde elige usted su local provisional.

Espero ver resueltos sus asuntos del pasaporte, a pesar de la malevolencia de Geiger, dentro de 2 o 3 días. Pero usted debe también escribirme a dónde debe enviarle el amigo berlinés el pasaporte.

Si ha de evitar Viena — lo que sería una pérdida irreparable para el periódico, y en cuyo caso tendría usted que nombrar un sustituto para las noticias diarias — Breslau me parecería aún la residencia más apropiada.

Pienso muy a menudo con pesar en su esposa, que merece una suerte más cómoda.

Le remito adjunto un ejemplar de la N. Rh. Z., que espero le interesará por el artículo de fondo sobre los magiares.

Escríbame cuanto antes. En Francia estallará el nuevo baile en primavera. La infamia de la república burguesa ha marchado demasiado rápido hacia la “flor de sus pecados”.

Suyo
K. Marx.

Karl Marx y Wilhelm Wolff a Ernst Dronke
en París
Köln, 3 de febrero de 1849

Köln, 3 de febrero.

¡Estimado Dronke!

Respondo a tu carta, que me ha comunicado Engels, brevemente, como sigue:

1) En cuanto a tu venida: cuando te escribí “No vengas a Alemania hasta que yo te escriba”, Kratz me había asegurado que tu asunto no estaba aún aclarado.

2) Posteriormente escribí a Kapp y no a ti, porque Kapp me acosaba con cartas amenazantes. La asignación que di a Kapp no fue pagada por Korff. En el ínterin, había declarado ante la sociedad de accionistas que Korff o yo debíamos abandonar el periódico. Además, Plasman había vuelto a embargar por entonces los fondos postales, y el periódico, como el propio Engels comprobó a su llegada, estaba a diario a punto de declararse en bancarrota.

3) En cuanto a la historia con Meyerbeer, no sé ni una palabra. Comprenderás que en una situación en que teníamos a diario rebeliones de los cajistas por un par de táleros, no habría yo despreciado 150 táleros.

4) En lo que respecta a mi carta sobre Kapp, tenía derecho a escribirla. Kapp, en la época más horrible, amenazó con ataques públicos. Si te pones en nuestra situación de aquel entonces, comprenderás mi enfado. En cuanto a la glosa de Weerth (que, por cierto, no se refería a ti, sino a Imandt, quien escribía sin cesar), no me he enterado hasta ahora.

5) En cuanto a los 25 táleros enviados el 14 de enero, te fueron remitidos en presencia de testigos, a la dirección de Ewerbeck. El correo de aquí dará mañana razón de ello. Nota bene: Kapp recibió de mí al mismo tiempo 15 táleros.

6) En cuanto a mi falta de respuesta, Lupus testificará que te he escrito con mucha frecuencia.

7) Si alguna vez te escribí en tono irritado, fue a) porque me hallaba con el periódico metido en el mayor apuro y todos los corresponsales y acreedores del periódico se me echaban encima, b) porque Imandt, en una carta a Freiligrath, te describía a ti, a Kapp, etc., como lloriqueando en el más alto grado por mi culpa, y el noble Beust (si no recuerdo mal, Beust; no lo sé con entera certeza) me envió cartas semejantes.

Dentro de unos días, el periódico tendrá que irse a pique o se consolidará, y entonces te enviaremos sin demora más monedas, que ahora faltan por completo. Pero es preciso esclarecer el asunto de los 25 táleros.

Que te he considerado constantemente como corredactor del periódico se desprende tanto del nuevo anuncio en los diversos periódicos como del hecho de que coloqué tu artículo sobre la expulsión del refugiado de Francfort bajo la firma de Colonia.

Tuyo
Marx.

Con plena conformidad con lo anterior,
tuyo
Lupus.