Friedrich Engels a Emil Blank  
en Londres  
Colonia, 24 de mayo de 1848  

Querido Emil:

El sábado pasado llegué aquí, a Colonia. La *Rheinische Zeitung* aparecerá el 1 de junio. Pero para no topar de inmediato con obstáculos, tenemos que hacer antes algunos arreglos en Londres, los cuales, al no haber allí nadie más, nos tomamos la libertad de encomendarte.

1) Encárganos a algún expendedor de periódicos una suscripción, desde el día de llegada de esta carta hasta el 1 de julio, a *The Telegraph* (diario) y a *The Economist*, semanario. El expendedor, cuya dirección puedes comunicarnos para no tener que molestarte más adelante, debe envolver ambos periódicos cada día juntos en una faja o tira de papel —como suele hacerse al enviar periódicos— y dirigirlos a: Mr. W. Clouth, S' Agatha, 12, Cologne, p. Ostend.  
2) Te ruego que te encargues de las cartas adjuntas.  
3) Los gastos de la suscripción a los dos periódicos, el franqueo de esta carta, etc., adelántalos tú, cárgalos inmediatamente a la expedición de la *Neue Rheinische Zeitung*, S' Agatha 12, Colonia, e indica a quién ha de pagarse el importe, lo que se hará en el acto.

El capital necesario para el periódico está reunido. Todo va bien; solo falta lo de los periódicos, luego podemos empezar. *The Times* ya la recibimos, y durante el primer mes, de periódicos ingleses solo necesitamos los dos arriba mencionados. Si de vez en cuando encuentras algo digno de mención en algún otro periódico y quieres enviárnoslo, nos será grato. Todos los gastos serán, naturalmente, reembolsados de inmediato. También son deseables periódicos que contengan noticias detalladas sobre el comercio, la situación de los negocios, etc. Escríbeme alguna vez sobre qué periódicos existen ahora, para saber a qué atenerse.

A Marie, naturalmente, no la he visto, pues tuve que partir antes de que ella pudiese llegar. Pero iré por allí en cuanto estemos en marcha. Por lo demás, Barmen está más aburrido que nunca y dominado por un odio general contra la pizca de libertad que tienen. Los burros creen que el mundo entero solo existía para que ellos obtuviesen buenas ganancias, y como esto ahora cojea, gritan horriblemente. Si quieren libertad, han de pagarla; también los franceses e ingleses tuvieron que hacerlo, pero aquí creen que debieran tenerlo todo gratis. Aquí la cosa tiene algo mejor aspecto, pero no mucho. Los prusianos siguen siendo los de siempre, a los polacos se los marca con agua fuerte, y en este mismo momento en que escribo, Maguncia está siendo bombardeada por los prusianos porque la guardia ciudadana detuvo a algunos soldados borrachos y furiosos; la soberana Asamblea Nacional de Fráncfort oye los disparos y no parece inmutarse en absoluto. En Berlín, Camphausen se tumba a la bartola; la reacción, el poder de los funcionarios y de la nobleza se envalentonan cada día más, irritan al pueblo, el pueblo se rebela, y la flojedad y cobardía de Camphausen nos conducen directamente a nuevas revoluciones. ¡Así es Alemania ahora! Adiós.

Tu  
F. E.

14, Höhle, Colonia  
Colonia, 24 de mayo de 1848.  

Emile Blank Esq.  
18 King Str. Cheapside  
Londres I