Friedrich Engels a Emil Blank en Londres
Barmen, 15 de abril de 1848

Querido Emil,

Estoy feliz de estar otra vez aquí. Todo Barmen espera a ver qué haré. Se cree que proclamaré de inmediato la república. Los filisteos tiemblan en un vago temor, sin saber ellos mismos de qué exactamente. En cualquier caso, se piensa que desde mi llegada muchas cosas se decidirán con rapidez. C. y A. Ermen temblaban visiblemente cuando hoy entré en su despacho. Yo, naturalmente, no me inmiscuyo en nada, sino que espero con calma lo que acontezca.

El pánico aquí es indescriptible. Los burgueses exigen confianza, pero la confianza se ha desvanecido. La mayoría lucha por la existencia, como ellos mismos dicen. Pero de eso los obreros no obtienen nada que llevarse a la boca, y se rebelan de vez en cuando un poco. Reina una disolución general, devastación, anarquía, desesperación, miedo, furia, entusiasmo constitucional, odio contra la república, etc. y en verdad, por el momento los más ricos son los más atribulados y amedrentados. Al mismo tiempo se exagera, se miente, se insulta, se enfurece de tal manera que uno cree volverse loco. El ciudadano más tranquilo es un verdadero exaltado. — ¡Pero asombrarse tendrán cuando los cartistas empiecen por fin! Lo de la procesión no fue nada todavía. Mi amigo G. Julian Harney, a quien puedes dirigir la carta adjunta a 9, Queen Street Brompton, ocupará el lugar de Palmerston en dos meses, te apuesto dos peniques y de hecho cualquier suma. En casa de tu madre y de la mía todo está bien. Se espera a tu hermano Hermann; Anna está en Hamm. Saluda a Marie y a los niños. Hasta pronto.
Tuyo

Barmen, 15 de abril de 1848
Al Sr. Emil Blank
18 King Street, Cheapside
Londres.