Friedrich Engels a Emil Blank  
en Londres  
París, 26 de marzo de 1848  

Querido Emil:  

Después de la gloriosa revolución de febrero y de la revolución belga de marzo que no llegó a estallar, regresé aquí la semana pasada. Escribí a la madre pidiendo dinero para, en unos días, volver de aquí a Alemania, donde reanudaremos la *Rheinische Zeitung*. La madre tiene mucha prisa por verme ir a Alemania, en parte porque cree que aquí volverá a haber tiroteos en los que podría recibir algún balazo, y en parte porque, en general, desea mi regreso. Pero al mismo tiempo me escribe: «Realmente no sé cómo enviarte el dinero, ya que Fould comunicó hace unos días al padre que ya no realiza operaciones y que varias letras de cambio buenas que el padre le remitió fueron devueltas y protestadas. Escríbeme, pues, cómo puedo hacerte llegar el dinero.»  

Lo más sencillo es que me envíes 20 libras en billetes de banco, que aquí tienen muy buena cotización, y que te las hagas reembolsar en el acto por los viejos. Así obtengo mi dinero rápidamente y puedo marcharme, mientras que de lo contrario tendría que quedarme aquí plantado otros 8 días hasta que reciba dinero de Barmen o incluso de Engelskirchen. Así pues, hoy mismo escribo a Barmen que te reembolsen 20 libras y te ruego que arregles el asunto tal como te he dicho, porque las letras de cambio ya no valen nada.  

Puedes enviarme hoy una mitad de los billetes partidos a mi nombre, 19, rue de la Victoire, París, y la otra al día siguiente a M. Félicité André, misma calle y número. Así se frustrará el robo postal.  

Aquí la cosa va muy bien, es decir, los burgueses, que fueron derrotados el 24 de febrero y el 17 de marzo, vuelven a levantar la cabeza y claman espantosamente contra la república. Pero eso sólo conducirá a que dentro de poco caiga sobre ellos una tormenta muy distinta de la anterior. Si los tipos siguen con tanto descaro, el pueblo ahorcará pronto a algunos de ellos. Cuentan con un cierto partido en el gobierno provisional, especialmente el jabonero Lamartine, a quien también le llegará pronto su hora. Los obreros de aquí, de 200.000 a 300.000 hombres, no quieren saber nada de nadie sino de Ledru-Rollin, y tienen razón. Él es el más decidido y el más radical de todos. Flocon también es muy bueno; he estado un par de veces en su casa y ahora vuelvo a ir; es un tipo bravísimo.  

Con la gran cruzada que parte de aquí para conquistar la república alemana no tenemos nada que ver.  

Saluda con todo cariño a Marie y a los pequeños y contesta a vuelta de correo.  
Con prisa,  
tu  

Friedrich  
París 26 de marzo 48.  

A Emilius Blank Esq.  
18 King street Cheapside  
Londres