Friedrich Engels a Karl Marx  
en París  
Bruselas, 18 de marzo de 1848  

Querido Marx:  

Me ocuparé de tus cosas.  

Escribe unas líneas a M. Victor Faider, abogado, directamente o por conducto de Bloß, dándole las gracias por las gestiones que ha hecho en interés tuyo y de tu mujer, y autorizándole para realizar nuevas gestiones. Faider, que de repente se ha manifestado como fogoso republicano, se ha constituido en tu defensor y, como tal, responderá al Moniteur Belge e impulsará el asunto. Espera que no lo desautorices, y para que pueda intervenir con decisión es bueno que reciba esas líneas tuyas. Es mejor que un belga se encargue del asunto a que lo haga Maynz, y ya que se ha ofrecido, seguramente lo hará como es debido.  

Envía, pues, la Feuille de Route. El documento es muy deseable; Maynz me pregunta por él todos los días.  

Tedesco está libre y se ha ido a Lieja sin ver a nadie. Esselens estuvo aquí algunos días, pero no le había visto.  

Aquí reina una crisis financiera, bursátil, industrial y comercial sin igual. El comercio gime en el Café Suisse, sin trabajo; los señores Kauwerz, Laufs y consortes rondan como caniches meados; los obreros han hecho manifestaciones y presentado peticiones; gran escasez de pan general. Dinero contante en ninguna parte, ¡y encima un empréstito forzoso de 60 millones! Aquí les imponen la república por medio de la Bolsa.  

Lüning, a su regreso aquí, se encuentra con la noticia de que en Prusia se le busca; mandará venir a su mujer y se trasladará a París.  

Dronke, antes de su huida, había sido admitido en la Liga por Willich y consortes. Le he sometido aquí a un nuevo examen, le he expuesto nuestras opiniones y, como se ha declarado de acuerdo, le he confirmado. No se habría podido hacer otra cosa, aun cuando hubieran existido más o menos reservas. No obstante, el muchacho es muy modesto, muy joven y parece muy accesible, de modo que creo que, con cierta vigilancia y algún estudio, llegará a ser bueno. Ha revocado en mi presencia todos sus escritos anteriores. Vive, desgraciadamente, en casa de Moses, el cual, por tanto, lo trabajará por ahora; pero eso, como es sabido, no significa nada. Respecto a Lüning, al que se había pegado de forma espantosa, bastaron dos palabras para desbancarlo.  

Moses, por lo demás, está más amistoso que nunca… ¡a ver quién entiende a ese tipo!  

En lo de Cassel nada puedo hacer, ya que Maynz, no yo, tiene la orden. Breyer se escuda en la crisis financiera, en la imposibilidad de que le prorroguen ahora sus antiguas deudas cambiarias, en la negativa a pagar de toda su clientela. Incluso declara que va a vender su único caballo. No obstante, veré lo que se puede sacar, pues con el dinero de Maynz apenas me alcanza, y el de Heß, que fue el primero en pagar, ha seguido ya el camino de toda carne. Gigot también anda en apuros. Hoy mismo iré a ver a Breyer.  

En el Débat Social aparecerá mañana una refutación detallada, mot pour mot, del Moniteur.  

Añade para Faider: si necesitase un poder especial, se lo enviarías.  

Escribe también unas líneas a M. Bricourt, miembro de la Cámara de Representantes, que ha intervenido muy bien en la Cámara en favor tuyo, ha interpelado duramente al ministro a petición de Maynz y ha conseguido que se abra la investigación sobre el asunto. Es representante por Charleroi y, después de Castiau, el mejor. Castiau se encontraba precisamente en París.  

Dale un vistazo al adjunto mamarracho y envíalo a la Réforme. Es preciso fastidiar continuamente a los individuos de aquí.  

Si c’est possible, el lunes salgo de viaje. Pero los asuntos de dinero me lo impiden siempre.  

De Inglaterra no sé absolutamente nada, ni por cartas ni por periódicos.  

En Alemania la cosa marcha verdaderamente muy bien; por todas partes, levantamientos, y los prusianos no ceden. Tant mieux. Es de esperar que no tengamos que permanecer mucho tiempo en París.  

Que hayáis echado a Bornstedt es muy bueno. Ese tipo se ha mostrado tan poco fiable que realmente hay que eliminarlo de la Liga. Él y Weerth están ahora aliados, y Weerth corre por aquí hecho un furibundo republicano.  

Lamartine se vuelve cada día más ridículo. Ese hombre se dirige en todos sus discursos únicamente a los burgueses y trata de tranquilizarlos. También la proclama electoral del gobierno provisional está enteramente dirigida a los burgueses para tranquilizarlos. No es de extrañar que esos tipos se envalentonen.  

Adiós, au revoir.  
F. E.  

Todas las cartas aquí, a la dirección indicada; Bloß se las dará a Gi. en mi ausencia.  

Sábado.  

M. Marx.  
Rue Neuve Ménilmontant