Friedrich Engels a Karl Marx  
en Bruselas  
París, 21 de enero de 1848  

Querido Marx:  

Por fin he logrado echarle el guante a L. Blanc, y también al motivo por el que nunca podía atraparlo. *Écoute plutôt — ce petit grand seigneur littéraire ne reçoit que les jeudis ! et encore l’après-midi seulement !* Lo que él nunca me había hecho saber, ni directamente ni por medio de su portero. Naturalmente, junto a él se apiñaba un montón de burros, entre otros Ramón de la Sagra, que me ha dado un folleto que adjunto. Aún no lo he leído.  
Finalmente pude hablar unos minutos con él sobre nuestro asunto. Me confesó, titubeante, que aún no había tenido tiempo de leer tu libro… *je l’ai feuilleté et j’ai vu que M. Proudhon y est assez vivement attaqué…* *Eh bien* —le pregunté— *alors, serez-vous en mesure de faire l’article pour la Réforme que vous m’aviez promis ? — Un article, ah mon Dieu, non, je suis si obsédé par mes éditeurs — mais voilà ce qu’il faut faire : faites l’article vous-même et je le ferai passer à la Réforme.* Así quedó acordado, pues. En el fondo, nada pierdes con ello. Al menos, expondré nuestras ideas con más exactitud de lo que él lo habría hecho. Las pondré directamente en paralelo con las suyas; esto es todo lo que puede conseguirse; la conclusión en contra de *La Réforme* no se puede sacar, naturalmente, en la propia *Réforme*. Me pongo a ello en seguida.  

¿Por qué no le has dicho a Bornstedt que no escriba a la *Réforme* acerca de tu historia? Mi artículo ya estaba listo cuando apareció el de Bornstedt en la *Réforme*, a la par con las historias cartistas, cuya impresión había estado esperando para llevarlo allí. Era bastante más extenso que la breve nota, y encima tu nombre estaba deformado. Le he dicho a Flocon que corrigiera la errata; ayer no lo hizo, y hoy no he visto la *Réforme*. Tampoco importa gran cosa. Cuando aparezca tu discurso, envíame en seguida 4 o 5 ejemplares para la *Réforme*, L. Blanc, de la Sagra (para *La Démocratie pacifique*), etc.; ahora puedo hacer un artículo más largo a base de él, ya que la nota es tan vergonzosamente corta.  

En lo que atañe a L. Blanc, merece ser castigado. Escribe una crítica de su Revolución para la *Deutsche Brüsseler Zeitung* y demuéstrale prácticamente lo mucho que estamos por encima de él; amistosamente en la forma, pero manteniendo con decisión nuestra superioridad en el contenido. *On lui fera parvenir cela.* Hay que darle un buen susto al pequeño sultán. || El lado teórico es, por desgracia, por ahora nuestra única *force*, pero eso pesa mucho entre estos rompelanzas de la *science sociale*, de la *loi de la production suffisante*, etc. Los tipos están extasiados con su caza de esa *loi* desconocida. Quieren encontrar una ley con la cual multiplicar por diez la producción. Buscan, como el carretero de la fábula, al Hércules que ha de sacarles el carro social del fango. El Hércules está en sus propios brazos. La *loi de la production suffisante* consiste en que se produzca *suffisamment*. Si no pueden hacerlo […] de nada les sirve ningún conjuro. Los inventores que sacan patentes hacen más por la *production suffisante* que todo L. Blanc con su profundo y altisonante afán por la *science*.  

A Bernays le había escrito, contestando a su última carta, una muy irónica, lamentando que su imparcialidad me robase el último consuelo —el de ser una bella alma incomprendida— *à la Praslin*. Con una doliente mirada hacia lo alto, me devuelve esta esquela, observando que con esto nuestra correspondencia ha llegado a su fin. Sela.  

Por lo demás, nada nuevo. Escribe pronto.  

Tuyo,  
París, viernes por la noche.  

A Karl Marx  
en la Asociación Obrera Alemana  
Bruselas.