Friedrich Engels a Karl Marx
en Bruselas
París, 25-26 de octubre de 1847

Querido Bartolomé:

Sólo hoy puedo escribirte, porque hasta hoy no he conseguido ver al pequeño Louis Blanc
— tras espantosas luchas con la portera. El
resultado de mi larga conversación con él es que el hombrecillo está
dispuesto a todo. Fue la cortesía y la amabilidad en persona, y
no parece desear con más urgencia que trabar con nosotros la más estrecha
relación. Tampoco tiene nada del proteccionismo nacional francés.
Yo le había escrito que venía a él con mandato formal de los demócratas
londinenses, bruselenses y renanos, así como en calidad de agente cartista. Se
informó minuciosamente de todo; yo le pinté la situación de nuestro partido
como extraordinariamente brillante, hablé de Suiza, de Jacoby, de los badenses como
aliados, etc. — Tú eras el jefe: vous pouvez regarder M. Marx comme le chef
de notre parti (i. e. de la fraction la plus avancée de la démocratie allemande,
que je représentais vis-à-vis de lui) et son récent livre contre M. Proudhon
comme notre programme. Esto lo tomó muy ad notam. Luego, al final, me prometió
pronunciarse sobre tu libro en la Réforme. Me
contó un montón de cosas sobre el mouvement souterrain que ahora
se está dando entre los obreros; los obreros habrían impreso en edición barata su Organisation du travail
en 3.000 ejemplares y a las dos semanas se habría hecho necesaria una nueva
edición de 3.000 — dijo que los obreros están más revolucionarios que nunca, pero que han aprendido a esperar su momento, que ya no hacen motines,
sino sólo grandes golpes con éxito seguro, etc. Por lo demás, también parece
haber perdido la costumbre de proteger en lo que se refiere a los obreros.
Quand je vois des choses comme ce nouveau programme de M. de Lamartine, cela me fait rire ! Pour bien juger de l'état actuel de la société française,
il faut être dans une position qui vous permet de voir un peu de tout, d'aller
le matin chez un ministre, l'après-diner chez un négociant, et le soir chez un
ouvrier. La revolución venidera será completamente distinta y mucho más
radical que todas las anteriores, y es una pura tontería seguir bramando
sin cesar sólo contra los reyes, etc. Por último, se mostró muy cortés y totalmente cordial.
Ya ves, con el hombre está all right, il a les meilleures dispositions du monde.

De ti habló con gran simpatía, le apenaba que os hubierais separado
un tanto froidement, etc. Sigue teniendo una especial predilección
por una revista alemana y francesa que se publicaría en París.
Quizá pueda aprovecharse más tarde. — Sobre Ruge, por quien preguntó, le
metí la mosca en la oreja; il s'est fait le panégyriste de la diète prussienne
et cela même après que la diète s'était séparée sans résultat. — Donc il a fait
un pas en arrière ? ¡Sí, señor! —

Con père Flocon estoy igualmente en la mejor disposición. Ante éste me presenté
primero como inglés y pregunté en nombre de Harney por qué ignoraba
tanto al Star. Sí, dijo él, que lo lamentaba, que hablaría con mucho gusto de él,
sólo que en toda la redacción no había nadie que entendiera inglés. Me ofrecí
a hacerle semanalmente un artículo, accepté de grand cœur. Cuando le dije
que yo era corresponsal del Star, se conmovió por completo. Si esto sigue así,
en cuatro semanas nos habremos ganado a toda esta orientación.
Flocon quiere de mí un artículo sobre el cartismo para uso privado,
él no sabe ni jota del asunto. Iré enseguida a verle
y lo enredaré aún más en nuestras redes. Le diré que el Atelier
me ha hecho proposiciones (lo cual es cierto, iré esta noche)
y que las rechazaré si él se porta decentemente. Eso conmoverá
su honesto corazón. — Una vez que esté aquí un poco más avanzado y más
ejercitado en la escritura del francés, arremeteré contra la Revue Indépendante.

Olvidé por completo preguntar a L. Blanc por qué no había incluido tu artículo sobre
el Congreso. Se lo echaré en cara la próxima vez, cuando venga
a verme. Por lo demás, dudo que haya recibido siquiera tu libro.
Hoy no conseguía recordarlo de ninguna manera. Ya antes de mi viaje
habló de ello muy vagamente. Lo sabré dentro de un par de
días. Sí no lo tiene, le daré mi ejemplar. —

Imagínate, el pequeño Bernays, que anda por aquí
haciendo de «mártir», el traicionado por todo el mundo, «que ha ayudado a todo el mundo, con
dinero o con buenos consejos» (littéralement), ¡esta bestia tiene a horse and gig,
un caballito tordo y un cabriolé! ¡Naturalmente Börnstein lo tiene, pero eso es lo de menos.
El mismo tipo que hoy se presenta como mártir oprimido y sin dinero,
mañana se jacta de ser el único que sabe ganar dinero.
¡Ha rumiado 21 pliegos sobre el affaire Praslin, que aparecerán en Suiza.
El meollo del asunto es que no es la duchesse, sino le duc
el mártir!! A su jactancia con el martirio le he hecho
contestar con un recordatorio a causa de los viejos 60 francos que me debe.
Se está volviendo un industrial por completo y se jacta de ello. Por lo demás, está
chalado. — El mismo Ewerbeck echa espuma contra él.

A Cabet aún no lo he visto. Se alegra, según parece, de
marcharse. Nota que las cosas aquí empiezan a resquebrajarse y a volverse
frágiles.

Flocon quiere atacar, L. Blanc no, eso es del todo correcto, aunque
L. Bl. también anda metido en toda clase de historias y se alegra de antemano de
la súbita sacudida de la burguesía, arrancada de su seguridad por
la revolución que estalla repentinamente.

He estado con père Flocon. El buen hombre fue la cordialidad
misma, y mi honradez de hombre de bien, con la que le conté mi
historia con el Atelier, casi le hizo saltar las lágrimas a los ojos.
Del Atelier pasé a hablar del National: Lorsque à Bruxelles nous discutions
la question à quelle fraction de la démocratie française on s'adresserait, nous étions
unanimement d'accord que dès le premier abord on se mettrait en rapport avec
la Réforme ; car à l'étranger il existe de fortes et de bien fondées préventions
contre le National. D'abord les préjugés nationaux de cette feuille empêchent
tout rapprochement — oui, oui, c'est vrai, dijo Flocon et ceci était même la
raison pour laquelle la Réforme fut fondée ; nous avons déclaré dès le premier
jour que nous ne voulons pas de conquêtes — et puis, continué, si je peux
en croire mes prédécesseurs, car moi je n'ai jamais été au National, ces
messieurs se donnent toujours l'air de vouloir protéger les étrangers, ce qui
au reste est parfaitement d'accord avec leurs préjugés nationaux ; et nous
autres, nous n'avons pas besoin de leur protection, nous ne voulons pas de
protecteurs, nous voulons des alliés. — Ah oui, mais c'est tout à fait différent
avec nous, nous n'y pensons pas. — C'est vrai, aussi n'ai-je qu'à me louer
des procédés de Messieurs de la Réforme. ¡Pero cómo ha ayudado el que yo le
haya traído a la memoria a Blanc nuestras historias! Tu discurso del Congreso
lo tenía, à ce qu'il paraît, completamente extraviado; hoy lo ha
buscado enseguida y se lo ha enviado a Flocon con una nota muy
urgente para que lo imprima inmediatamente. Le expliqué a Flocon el asunto;
el hombre no entendía el cur, quomodo, quando, porque Bl. se lo había enviado
sin más explicaciones. Fl. lamentó mucho que la cosa se hubiera vuelto ya tan vieja,
estaba parfaitement d'accord con ella, pero ahora era demasiado tarde. No obstante, quería ver
si podía colocarlo en un artículo. Haría todo lo posible.

El artículo sobre los piadosos deseos de Lamartine en la Réf. es de L. Bl.,
como habrás visto. No está mal, es en todos los sentidos mil veces
mejor que el eterno Flocon. Seguramente atacaría a Lamartine con mucha rudeza
si no fuera ahora precisamente su competidor.

Ves que la gente está tan bien dispuesta como se puede desear. Yo
estoy con ellos ya ahora diez veces mejor de lo que Ewerb. jamás lo estuvo.
A éste le prohibiré ahora por completo que escriba para la Réf. Que se vaya
a mear al National y le haga allí la competencia a Venedey y Cía.;
allí es inofensivo y no le imprimirán nada.

Después estuve aún en el Atelier. He llevado una rectificación a propósito
de un artículo del número anterior sobre obreros ingleses, que
también se publicará. Los fulanos fueron muy amables, les conté un tas d'anecdotes
sobre obreros ingleses, etc. Me instaron encarecidamente a
colaborar, cosa que sólo haré en caso de necesidad. Date cuenta, el rédacteur
en chef opinaba que sería bueno que los obreros ingleses dirigieran una alocución
a los franceses, exhortándoles a oponerse al movimiento librecambista
y a enarbolar el trabajo nacional. ¡Quel héroïque dévouement! Pero con eso se estrelló
incluso entre su propia gente.

Por lo demás, no he tenido que hacer concesión alguna ante la gente.
A L. Blanc le dije que nous étions d'accord avec eux sur toutes les questions
pratiques et d'actualité, et que dans les questions purement théoriques nous
marchions vers le même but ; que les principes énoncés dans son premier volume
s'accordaient sous beaucoup de rapports avec les nôtres, et que pour le reste
il en trouverait de plus amples développements dans ton livre. Quant à la question
religieuse, nous la considérions comme tout-à-fait subordonnée, comme une
question qui jamais ne devrait former le prétexte d'une querelle entre les
hommes du même parti. Con todo ello, sería perfectamente posible, e incluso deseable,
una discusión amistosa de las cuestiones teóricas, en lo que él estaba parfaitement d'accord.

Lupus, con su conjetura de que muy pronto me encontraría con la dirección,
tenía toda la razón. Apenas llevo tres días aquí, me topo en el boulevard des Italiens
con Seiler. Hace tiempo que sabréis que se ha fugado por completo
y que no piensa en volver. Anda de un lado para otro por varias
oficinas de corresponsalía francesas buscando dónde colocarse.
Desde entonces no he conseguido dar con él y no sé cómo están sus asuntos.
Si se mete en la Réforme, habrá que desautorizarlo.

Dile, pues, al maldito Bornstedt qué significa que no me envíe su
periódico. No puedo andar todo el tiempo yendo de aquí para allá entre los
straubinger para conseguirlo. Si alega que no sabe mi dirección, dásela:
5, rue Neuve Saint-Martin. Le enviaré algunos artículos en cuanto me sea
posible. —

Entre los straubinger, una confusión infernal. En los últimos días antes de mi
llegada fueron expulsados los últimos grünianos, toda una comunidad,
aunque la mitad de ellos volverá. Ahora somos en total 30 hombres.
Yo he creado enseguida una comunidad de propaganda y ando
terriblemente ajetreado de un lado a otro dando charlas. Me eligieron ipso facto para
el círculo y me dieron la correspondencia. Se han propuesto de 20 a 30
candidatos para ser admitidos. Pronto volveremos a ser más fuertes. A Moisés le he gastado, en
la más estricta confianza, una broma infernal. Había conseguido imponer, como era de esperar,
una profesión de fe divinamente mejorada. El viernes pasado, pues,
la tomé en el círculo, pregunta por pregunta, y aún no había llegado a la mitad
cuando la gente se declaró por satisfaits. Sin oposición alguna me encargaron
redactar una nueva, que será discutida en el círculo el próximo viernes
y se enviará a Londres a espaldas de las comunidades. Pero esto, naturalmente, no
debe notarlo ningún diablo, de lo contrario seremos todos
depuestos y se armará un escándalo de mil demonios. — Born llegará
a Bruselas con vosotros; se va a Londres. Quizá ya haya llegado antes
que esta carta. Viaja, con bastante osadía, Rin abajo por
Prusia, con tal de que no lo pillen. Dale aún alguna instrucción cuando
llegue; el mozo es, de todos, el más accesible a nuestras cosas,
y prestará buenos servicios en Londres si recibe aún un poco de
preparación.

¡Ay, Dios mío, casi me olvido por completo del alud de basura que
el gran Heinzen ha soltado sobre mí desde las alturas de los Alpes! Es una
verdadera suerte que eso venga en un solo número, apretado lo uno detrás de lo otro; nadie
se abre paso a través de ello; yo mismo he tenido que hacer pausas varias veces.
¡Menudo zoquete! Si antes ya afirmé que no sabía escribir, ahora
tengo que añadir que tampoco sabe leer, y parece que
tampoco está firme en las cuatro reglas. El burro debería leer la carta de
F. O'Connor en el último Star a los periódicos radicales, que empieza: You
ruffians y termina you ruffians; ahí podrá ver qué miserable
chapucero es en eso de insultar. En fin, ya le pondrás las peras
al cuarto como es debido a ese grosero y estúpido patán. Está muy bien que
contestes muy brevemente. Yo no podría responder en absoluto a un ataque así, eso
no funcionaría de ningún modo… a lo sumo, con bofetadas.

Martes. Mi artículo sale en la Réforme. Curiosamente, Flocon
no le ha cambiado ni una sílaba, lo que me extraña mucho.

Con père Heine no he estado todavía. Puedes figurarte fácilmente que
con todas estas cosas tengo un trabajo infernal, y tengo que andar y escribir
a rabiar. — A Elberfeld he escrito a propósito del asunto del libre comercio /
protección arancelaria y espero respuesta de un día para otro.

Escríbeme pronto. Saluda a tu mujer y a los niños.

Tuyo,
Engels.

París, 26 de oct. de 1847.

Lee sin falta el artículo de O'Connor en el último Star contra los 6 periódicos
radicales, es una obra maestra de injuria genial, a menudo mejor que Cobbett,
y rayana en Shakespeare. || Quelle mouche a donc piqué ce pauvre Moïse
qu'il ne cesse pas d'exposer dans le journal ses fantaisies sur les suites d'une
révolution du prolétariat ? |