Friedrich Engels a Karl Marx  
en Bruselas  

Ostende, 27 de julio de 1846  

¡Querido Marx!  

He andado dando vueltas varios días buscando alojamiento para ti, pero he encontrado poco. O demasiado grandes o demasiado pequeños. Rara vez dos habitaciones habitables juntas, los dormitorios casi siempre miserablemente estrechos. En fin, ayer he encontrado 2 alojamientos a elegir: 1) Dos habitaciones grandes, a uno y dos pisos, respectivamente; en cada una una cama, por 95 fr. al mes, por la tercera cama 30 fr. extra, desayuno a 2 fr. diarios por cabeza o estómago. 2) Una casita, que pertenece al mismo propietario, una sala abajo, arriba dos dormitorios que se comunican, de los cuales uno es de tamaño soportable, y un gabinete, por 150 fr. al mes, desayuno al mismo precio. Quien tome la casa, recibe una criada puesta dentro para el servicio. Las dos habitaciones anteriores están en un restaurante, Au duc de Brabant, rue du lait battu, donde, en caso de necesidad, también se podría conseguir comida. Pero en ese sentido sois completamente independientes allí. En todo caso, harías bien, si te decides por uno de estos alojamientos, en apearte en el duc de Brabant; es más barato que en el hotel, y si no te gustan las habitaciones puedes hacer que la mujer de allí te enseñe la casa, que está en rue des sœurs blanches n.º 5, y si ésta tampoco te conviene, ya encontrarás otra. Los alojamientos están, por lo demás, terriblemente encarecidos respecto al año pasado, como todo, o mejor dicho «[y] así en todo». La comida podrás arreglarla por 5 fr. para toda la familia; bistecs 1 fr., chuletas ídem, vino 2-3 fr. Cerveza mala, cigarros malos y caros; harás bien en traerte unos cuantos cientos de Bruselas; si lo haces, puedes aceptar el siguiente presupuesto como correcto:  

Alojamiento . . . . . . . f 125–f 150.  
Desayuno. . . . . . . . . 45  
Comida . . . . . . . . . 150–175 (si de cuando en cuando  
Cena 2–3 bistecs 60–90 comes junto al mar)  
al mes Café por la tarde en la (aquí se devora mucho)  
playa, muy necesario  
2 tazas 18– 18  
Lavado es muy caro, A esto se añade el baño à  
por lo menos » 20–30 f 1,30–f 1,50 unas 40 fr.  
f 418–f 508  

Además, serían deseables otros 100 fr. para gastos imprevistos, porque sin ellos uno se aburre terriblemente aquí. No necesitas quedarte aquí más de un mes. Sólo quien está completamente baldado y molido por dentro y por fuera en todos los miembros se queda más tiempo. Pero has de alquilar de modo que pagues a tanto por día por el tiempo que te quedes de más sobre el mes, de lo contrario te cobrarán la quincena entera si te quedas dos días más.  

Por lo demás, aquí se vive muy cómodamente. Un aburrido filisteo de Barmen, la bête des bêtes, fue los primeros días, fuera de la familia, mi única compañía, impuesta por ésta. Ayer vino Blank de Londres (a quien conoces), luego hice por fin, por medio de éste, el conocimiento de un francés que tiene mucho ingenio y que por lo demás es un tipo excelente, aunque estuvo 15 años en Elberfeld y, por consiguiente, habla alemán.  

«Finalmente, menciono aún» la historia con la señora Heß. Es grave, pero no se la puede hacer pagar por las estupideces del tal Heß. Así que intentaré hacerla pasar de contrabando por la frontera, es decir, si recibo de mi viejo el dinero necesario para el viaje a París, lo que aún no es seguro. Envía el adjunto papelucho al querido varón de Dios a Colonia, para que se consuele. ¿Así que la señora ya está en Bruselas?  

De grandes hombres no hay nada aquí. No vendrán hasta agosto. Aún no se sabe nada de los nombres de los grandes alemanes que vendrán. Mientras tanto, he de contentarme con el proyecto del banco prusiano. Es cosa de Dios que los señores se imaginen que van a sacar mucho dinero con eso. Acaso pueda convencerse a un par de grandes banqueros que quieran convertirse en «principales interesados» y concluir sus contratos secretos con los burócratas, p. ej., que sus acciones no sean reembolsables, que se les introduzca de contrabando en el comité central, etc. Pero a nadie más. Es precioso eso de que «tanto los suscriptores como las sumas suscritas no deberán ser conocidos». Se espera, pues, condenadamente poco dinero, y se quiere poner un poco más a salvo del ridículo; muy burocrático.  

Escríbeme pronto si vienes y cuándo.  

Tuyo  

Ostende, 11, rue St. Thomas,  
27 de julio de 46.  

Estos cuadros se podían contemplar ayer en el mar, para público masculino y femenino.