Friedrich Engels a Marie Engels  
en Barmen  
Bruselas, 31 de mayo de 1845  

Querida Marie:  

Hoy debo comunicarte, con pesar mío, que me es imposible estar presente en tu boda, y ello debido a las dificultades que me han puesto a causa de un pasaporte. El miércoles pasado fui a la Administration de la sûreté publique y pedí un pasaporte para Prusia. Tras alguna espera y largas negociaciones acerca de mi emigración y de que no podía obtener un pasaporte del enviado prusiano, recibí finalmente la respuesta de que yo acababa de llegar y por eso no podía él darme un pasaporte. Si hubiera residido aquí algún tiempo más, estaría él autorizado —a saber, el señor Hody, director de la sûreté publique— para darme pasaportes; pero así no podía. Además, los extranjeros que se establecen aquí suelen llegar con pasaportes todavía válidos por un año o por medio año, y él tiene instrucciones de visarlos, pero no de expedir pasaportes a extranjeros recién llegados. Por lo demás, si tuviera algunas conexiones, sin duda obtendría un pasaporte en el Ministerio de Asuntos Exteriores. Estas conexiones las tengo, ciertamente, y en la persona de un médico alemán que me había prometido, en caso de ponérseme dificultades, procurarme un pasaporte. Pero este doctor se casó él mismo hace apenas catorce días y se fue de viaje de bodas a los balnearios valones. Regresó el jueves, y sólo ayer por la tarde logré encontrarlo; se mostró muy dispuesto, pero me dijo de inmediato que, puesto que él no podía ir al Ministerio hasta esta mañana, no obtendría yo mi pasaporte en ningún caso antes de pasado mañana, lunes, y que, por tanto, tendría que aplazar mi viaje hasta el lunes por la noche o el martes por la mañana. Le dije que no podía esperar tanto, pero él repitió que no le era posible ayudarme a conseguirlo antes; no obstante, volvería a intentarlo. Esta mañana me ha enviado un billete diciendo que ha hecho indagaciones personalmente y que no puede procurarme el pasaporte antes del lunes, quizá sólo el lunes por la noche. Le he contestado enseguida que no se moleste más, pues entonces tendré que renunciar a todo el viaje.  

Como comprenderás fácilmente, dadas mis otras circunstancias —y como también comprenderéis los demás—, me expondría únicamente a contrariedades si intentara cruzar la frontera sin pasaporte, cosa de la que también me desaconsejó el señor Hody, porque mi certificado de emigración es válido *pour sortir de la Prusse, mais pas pour y rentrer*; así pues, me veo obligado a quedarme aquí y a celebrar tu boda a solas y en pensamiento, por mucho que me pese. Puedes estar segura, por lo demás, de que estaré todo el día pensando en ti y en Emil, y de que mis mejores deseos os acompañan en el matrimonio y en el viaje, aunque no me sea concedido expresároslos de viva voz. Lo que os deseo ante todo es que el amor que os ha unido y que ha hecho de vuestra relación algo tan hermoso, humano y moral como pocas conozco, os acompañe durante toda vuestra vida, os ayude a superar con facilidad todas las adversidades y constituya vuestra dicha. Puedo alegrarme de todo corazón de vuestra boda porque sé que sólo podéis vivir felices juntos y que —una vez unidos— ninguno de los dos sufrirá desengaños. Créeme: entre las muchas felicitaciones que recibiréis, ¡ninguna más sinceramente dicha, ninguna más entrañable y cordial que la mía! Sabes que siempre te he querido más que a todos mis demás hermanos, que siempre he depositado en ti la mayor confianza; me creerás, pues, sin que te lo asegure con grandes juramentos, sin que te prodigue muchas palabras. Os deseo una vez más que vuestro amor siga siendo siempre el mismo; os deseo también muchas otras cosas que —tú adivinarás. ¡Sed felices!  

Espero recibir pronto una carta de Mrs. Blank, pues confío en que Mrs. Blank se interesará por mí tanto como la señorita Engels. En cualquier caso, espero veros a los dos, después de una feliz boda y un feliz viaje, este verano en Ostende o en Inglaterra, y hasta entonces, ¡vivid pues una vez más, bien!  

Afectuosos saludos a todos.  

Tu fiel  
Friedrich  
Bruselas, sábado 31 de mayo de 45.  

Señorita Marie Engels  
Barmen I