Marx a Arnold Ruge, 25 de enero de 1843

(Primera página)

Lo que no quería el gobierno, lo declara ahora el rescripto ministerial: que la prohibición, la supresión, se inventó en Fráncfort para la tendencia enteramente mala. La censura sólo está ahí para censurar las excrecencias de la tendencia buena, aunque la instrucción había dicho precisamente lo contrario, a saber: que a la tendencia buena se le debían permitir excrecencias.

3) El viejo sonsonete de la mala disposición, la teoría hueca, el tararí tarará, etc.

Nada me ha sorprendido. Sabe usted lo que pensé desde el primer momento de la instrucción de censura. Aquí no veo más que una consecuencia; veo en la supresión de la Gaceta Renana un progreso de la conciencia política y, por tanto, me resigno. Además, la atmósfera se me había vuelto tan sofocante. Es malo prestar servicios serviles, incluso por la libertad, y combatir con agujas en vez de porras. Estaba ya cansado de la hipocresía, la estupidez, la autoridad brutal y de nuestros arrimarnos, doblegarnos, volver la espalda y andar con sutilezas de palabras. Así que el gobierno me ha puesto de nuevo en libertad.

Como ya le he escrito una vez, estoy reñido con mi familia y, mientras viva mi madre, no tengo derecho a mi patrimonio. Además, estoy prometido y no puedo, ni debo, ni quiero salir de Alemania sin mi novia. Así pues, si se diese el caso de que pudiera redactar en Zúrich, con Herwegh, el Deutscher Bote, eso me vendría muy bien. En Alemania no puedo ya emprender nada. Aquí uno se falsifica a sí mismo. Por consiguiente, si usted quisiera darme consejo e informaciones sobre este asunto, le quedaría muy agradecido.

Estoy trabajando en varias cosas que aquí en Alemania no podrán encontrar ni censor, ni librero, ni en general existencia posible alguna. Espero muy pronto su respuesta.

Suyo,
Marx

[Al señor ... en Dresde. Franco.]