en Manchester  
Londres, martes, 22 de agosto de 1865  

122 August. ’65.  
Querido Fred,  

Muchas gracias por las £20, de las cuales he recibido la primera mitad. Ciertamente no te habría molestado así, pero el fin del trimestre, cuyas cuentas se han ido aplazando, pesa gravemente.  

En cuanto a la ley de Kirkwood, no cabe duda de que explica la diferencia entre los movimientos de rotación, p. ej., entre los de Júpiter y los de Venus, etc., algo que hasta ahora parecía completamente fortuito. Sin embargo, cómo descubre y demuestra él mismo la ley, eso no lo sé, pero en mi próxima visita al British Museum intentaré dar con el trabajo original y te comunicaré luego los detalles. La determinación matemática de la esfera de atracción de cada planeta me parece la única «tarea» en el asunto. Lo hipotético es probablemente solo la aceptación de la teoría de Laplace como punto de partida.  

La gripe se me ha metido tan fuerte en la nariz que la «naricita» del Texan Boy se me ha reproducido, acompañada de un horrible catarro y una confusión mental como la que debió de reinar en general en el universo de niebla ígnea de Laplace.  

Los tipos o amigos de la «Internacional» han descubierto al fin que no he salido de viaje, y he recibido una citación para asistir hoy a una reunión del subcomité. Las 4 semanas durante las cuales desaparecí me han sido totalmente estropeadas por las recetas de los médicos.  

Entre los libros del legado de Lupus que obran en mi poder se encuentra también una «Neue Handelsgeographie» de Egli. Este suizo dice en el prefacio que de vez en cuando entreteje en las «biografías geográfico-mercantiles» —«un cuadro de vida, un cuadro en cuya contemplación el alma se pierde un instante, descansando cómodamente… breves escenas de género intercaladas… un trozo de vida debe desplegarse aquí ante nuestros ojos. Solo de la vida se desarrolla la vida».  

Lo que este ingenuo suizo entiende bajo esos «cuadros de vida», puedes verlo por lo siguiente:  

«El Markgräfler crece en las soleadas colinas de Mühlheim y Badenweiler. No en vano ha cantado el amable Hebel:  
“Z’Mülle-n-i dr Post,  
Tausig Sappermost!  
Trinkt me nit e guete Wi!  
Goht er nit wie Baumöl i,  
Z’Mülle-n-i dr Post?”»  

El mismo ingenuo suizo, para demostrar cuán «poco a la ligera he tomado la cosa», remite al índice de las obras por él utilizadas. Dicho índice cuenta exactamente con 20 títulos, entre los cuales, junto a meros «libros infantiles», como el «Buch der Erfindungen», etc., se encuentran dos escritos del propio señor Egli.  

Saludos cordiales de toda la familia.  

KMI