en Manchester  
Londres, sábado 13 de mayo de 1865  

13 de mayo de 1865.  
Querido Fred,  

Las 51 libras recibidas con thanks. Serán invertidas del modo deseado.  
En lo del comité de Manchester tienes razón.  

Quoad E. Jones, por ahora es preciso marchar con él. Él y los suyos figurarán junto con nuestros delegados (Odger y Cramer en representación de la Asoc. Intern.) en la próxima conferencia de Manchester (el próximo martes); Howell, como secretario de la Liga de la Reforma (brick‑  
layer, uno de los miembros de nuestro Consejo) y Beales y Mason Jones como representantes burgueses de la misma Liga.  

Sin nosotros, esa Liga de la Reforma jamás habría llegado a constituirse o habría caído en manos de la clase media. El brillante fracaso de la Baines’s bill (lo que traerá consigo un cambio de ministerio y la entrada de los tories), apoyada originariamente por el Gobierno, que necesitaba alguna que otra pequeña medida de ese tipo para las elecciones, se ha consumado en la propia Cámara de los Comunes con referencia directa a las recientes reivindicaciones «extravagantes» formuladas por la clase obrera (es decir, por los nuestros).  

Según me escribe Dronke, Reinach I, ahora director gerente del Banco de Suiza, pondrá fin con espanto a la oficina de Londres, que no hace sino ocasionar gastos. Reinach I, naturalmente, no está atado por las mismas consideraciones políticas y personales a que estaban sujetos Fazy y Klapka.  

Un asqueroso carbunclo ha vuelto a abrirse en la cadera izquierda, cerca de la parte inexpresable del cuerpo.  

Recuerdos a la señora Lizy.  

Salut.  

A propósito. Monsieur Le Lubez, que se había equivocado en sus cálculos acerca de su propia importancia y peligrosidad, quiere ahora volver al Consejo Central en calidad de representante «por Greenwich». Le hemos respondido que d’abord hay que aguardar la llegada de ciertas cartas que escribió a Francia en el momento del conflicto.  

Difícilmente creo que el «Social‑Demokrat» viva un nuevo trimestre. Moses se creía completamente seguro y no quería renunciar a ningún precio a la importancia de apoderado lassalleana realmente secreta. ¡Le pauvre diable!  

El testamento de Lassalle ha sido reconocido ya. No ha legado nada a B. Becker, salvo su «nominación», acompañada de instrucciones de conducta dictadas «estricta e imperiosamente».